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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Siete de cada diez familias de barrios populares porteños recurren al endeudamiento para sostener la economía del hogar

Un relevamiento de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires y el Movimiento Evita, registró que más del setenta por ciento de los hogares consultados mantiene compromisos con tarjetas de crédito o préstamos personales, en muchos casos para cancelar saldos previos y cubrir necesidades básicas como alimentos, medicamentos y servicios.

Por Héctor SeguraMinería · · hace 22 d
Siete de cada diez familias de barrios populares porteños recurren al endeudamiento para sostener la economía del hogar

El endeudamiento se instaló como una herramienta habitual dentro de la economía cotidiana de los hogares relevados en barrios populares de la Ciudad de Buenos Aires. De acuerdo con un estudio difundido por el Observatorio de Economía Popular, Social y Solidaria de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires y el Movimiento Evita, siete de cada diez familias consultadas mantienen algún tipo de deuda, en un escenario donde la financiación ocupa un lugar creciente dentro de la organización de los gastos del hogar. La investigación, que tomó como universo a familias residentes en barrios populares porteños, describió un cuadro en el que las herramientas de crédito se utilizan tanto para compras habituales como para la cancelación de obligaciones previas, configurando un circuito donde la toma de deuda alimenta, a su vez, nuevas obligaciones.

Tarjetas y préstamos personales, los instrumentos más extendidos

El reporte consigna que el 71,3 por ciento de las personas que utilizan tarjetas de crédito solicitó dinero prestado para cancelar los saldos pendientes, una práctica que expone la magnitud de las dificultades para hacer frente a los vencimientos. En paralelo, el relevamiento advirtió que el 72 por ciento de los hogares relevados se financia mediante tarjetas, préstamos personales o una combinación de ambos, lo que confirma la centralidad de estos instrumentos en el presupuesto de las familias entrevistadas.

El estudio también detectó atrasos significativos en ambas modalidades de financiamiento. Entre las personas con deuda de tarjeta, el 56 por ciento no se encuentra al día con los pagos, mientras que en el grupo que tomó préstamos personales la proporción de quienes registran vencimientos impagos asciende al 66 por ciento. El cuadro se completa con la composición de la cartera de deudas: la mitad de las familias endeudadas combina simultáneamente compromisos con tarjetas y préstamos personales, otro 14 por ciento mantiene únicamente deudas de tarjeta y un 34 por ciento solo registra préstamos.

  • El 71,3 por ciento de quienes usan tarjetas pidió dinero prestado para pagar los saldos.
  • El 72 por ciento de las familias se financia con tarjetas, préstamos personales o ambos.
  • El 56 por ciento de los endeudados con tarjeta y el 66 por ciento de quienes sacaron préstamos personales registran atrasos.
  • El 54 por ciento destinó los fondos a gastos de salud y el 44 por ciento a impuestos y servicios.
  • En el 66 por ciento de los hogares relevados hay personas con empleos informales.

Alimentos, salud y servicios, los principales destinos del crédito

La investigación reconstruyó además el uso que las familias dan a los fondos obtenidos. La compra de alimentos y medicamentos, el pago de servicios y la cobertura de saldos previos aparecen como los principales destinos del dinero solicitado. El 54 por ciento de los hogares endeudados destinó los recursos a gastos de salud, en tanto que el 44 por ciento los utilizó para abonar impuestos y servicios, un detalle que revela cómo el crédito termina reemplazando, en buena parte de los casos, los ingresos que no logran cubrir la totalidad de los compromisos mensuales.

El contexto laboral acompaña el diagnóstico. En el 66 por ciento de las familias relevadas hay personas con empleos informales, una condición que el informe vincula con la necesidad recurrente de recurrir al endeudamiento para sostener el consumo básico y evitar la caída en mora. Para los autores del trabajo, los datos obtenidos dan cuenta de un circuito donde las herramientas financieras formales e informales terminan incorporadas a la administración cotidiana del hogar, con efectos directos sobre la capacidad de pago y sobre la planificación de los gastos familiares en barrios populares de la Ciudad de Buenos Aires.

HS

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