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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Sandra Bullock y Nicole Kidman vuelven a encender la magia: la espera de 28 años valió, pero a medias

La secuela de "Prácticamente magia" recupera a las hermanas Owens con la misma dupla protagónica, pero se queda corta en renovación, ritmo y vuelo visual. Crítica desde la sala.

Por Sofía AgüeroCultura y espectáculos · · hace 36 d
Sandra Bullock y Nicole Kidman vuelven a encender la magia: la espera de 28 años valió, pero a medias

Lo primero que golpea al sentarse en la butaca es esa luz dorada que parece sacada de un calendario de octubre neoyorquino: hojas secas, fachadas de ladrillo, escaparates con manzanas y canela. La pantalla arranca con esa estética cálida que ya en 1997 nos presentó a las hermanas Owens, y la sensación inicial es de reencuentro amable, casi hogareño, como abrir una caja de cartas guardadas durante décadas. Pero a los pocos minutos uno advierte que la caja trae más nostalgia que sorpresas.

Porque "Prácticamente magia 2" llega con elencazo central intacto: Sandra Bullock y Nicole Kidman vuelven a sostener la historia desde sus cuerpos, sus silencios, sus miradas cruzadas. Y acá está el motor verdadero de la película: la química entre las dos. Cada vez que comparten plano, el aire cambia. Hay un guiño cómplice, una coreografía de gestos que viene de miles de horas de rodaje juntas en otras producciones, y el público lo percibe. Se nota en la sala: rispideces que se aflojan, sonrisas que aparecen sin motivo aparente. La dupla sigue siendo patrimonio afectivo de varias generaciones.

Una dirección sin vuelo propio

El problema es que alrededor de esa dupla no termina de armarse un mundo. La dirección de Susanne Bier, que en su filmografía tiene títulos potentes como "En un mundo mejor" o "Serena", acá parece trabajar con el piloto automático puesto. No logra capturar ese tono otoñal y melancólico que hizo memorable la entrega original: aquel balance entre comedia, romance y un dolor de fondo que atravesaba la historia de las brujas condenadas a no poder amar. La nueva película se inclina más hacia la postal bonita que hacia la emoción profunda.

Los efectos visuales, por su parte, remiten a series de televisión de los años noventa: vuelos que se ven claramente sostenidos por cables, explosiones de luz que parecen sacadas de un piloto de TV, hechizos con brillitos que no terminan de convencer. Y los personajes nuevos, entre los que están Maisie Williams, Joey King y Lee Pace, quedan a medio camino: presentados con expectativa, pero sin espacio dramático real. Se los intuye como intentos de sumar capas generacionales, pero el guion no los deja respirar.

Un epílogo que se extiende de más

La trama, además, se alarga más allá de su punto natural de cierre. Hay un epílogo que la crítica especializada describe como prescindible, y que termina por estirar una función que ya había encontrado su mejor nota unos minutos antes. Es como si la película no se animara a despedirse y le agregara un postre extra a una cena que estaba bien servida. La sensación en la sala es de amabilidad acumulada, pero también de oportunidad perdida: 28 años abrían un abanico enorme de historias posibles, y se eligió el camino más seguro.

  • Sandra Bullock y Nicole Kidman mantienen viva la historia con una química que sigue funcionando después de casi tres décadas.
  • La dirección de Susanne Bier no encuentra el tono nostálgico y emotivo que distinguió a la película original.
  • Los efectos visuales lucen envejecidos y recuerdan a producciones televisivas de los años noventa.
  • Los personajes secundarios no logran desarrollarse dentro de un guion que tiende a la repetición.
  • El epílogo se extiende más allá de lo necesario y le resta ritmo al cierre.

Dicho todo esto, "Prácticamente magia 2" cumple una función específica: reencontrarse con las hermanas Owens sin alterar demasiado la experiencia del primer encuentro. Es un entretenimiento amable, predecible, pensado para quienes crecieron viendo la original y quieren una tarde de cine sin sobresaltos. No ofende, no arriesga, no innova. Y en ese sentido, tampoco decepciona del todo: simplemente confirma que la magia, acá, es sobre todo la de sus dos protagonistas.

Ya está en cartelera y la pregunta queda flotando, casi como un hechizo que no termina de formularse del todo. ¿Qué esperás vos de una secuela después de casi tres décadas: fidelidad a lo conocido o una apuesta nueva? Me quedo con la sensación de que el público merecía las dos cosas, y que la película, con tanto talento disponible, podría haberlas ofrecido. Pero también entiendo que, a veces, volver a casa es suficiente. Aunque la casa necesite una mano de pintura.

SA
Sofía AgüeroCultura y espectáculos

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