Remar contra el cielo grande: una jornada en kayak por la laguna Setúbal, el espejo rojizo que abraza a Santa Fe
Desde Arroyo Leyes, una empresa familiar propone tres formatos de salidas: paseos cortos frente al puente colgante, travesías de día completo por el Delta Superior con almuerzo isleño, y un lago artificial para principiantes y chicos. Cómo es la experiencia, qué se ve y cuánto cuesta.
Te imagino ahí, parado en la costanera de Santa Fe, mirando ese horizonte de agua color ladrillo que parece no terminar nunca. Eso es la laguna Setúbal, un espejo de 32 kilómetros cuadrados que bordea la ciudad y que mucha gente mira de lejos sin sospechar que se puede cruzar sentado en un kayak. Yo te lo digo de entrada: es una de esas aventuras cercanas que uno tiene postergadas hace años, y conviene tomarse el colectivo antes de que el cuerpo se queje más.
El punto de partida es Arroyo Leyes, a unos veinte kilómetros al este de la capital santafesina. Para llegar hay que tomar la Ruta Provincial 1 hasta el acceso a la localidad y luego seguir las indicaciones hacia la zona costera. Si vas en auto desde el centro de Santa Fe, el viaje toma alrededor de cuarenta minutos; en remis o Uber el costo aproximado ronda los ocho mil pesos, dependiendo del día y la demanda.
Una empresa familiar que te lleva al agua como si fueras de la casa
Allí funciona Setúbal Kayak's, un emprendimiento que llevan adelante Carlos David Busaniche y su familia. La propuesta tiene tres formatos bien diferenciados, según el cuerpo y la experiencia que tengas. Las salidas cortas, de una o dos horas, se hacen cerca de la costa urbana, con el puente colgante de fondo y la silueta de Santa Fe como postal. Son ideales para una primera vuelta y cuestan alrededor de 12.000 pesos por persona.
Si lo que querés es algo más serio, están las travesías largas, de unas seis a siete horas, que arrancan temprano y terminan al caer el sol. Recorren el Delta Superior, esa zona donde la laguna se deshace en cientos de riachos, zanjones con corriente fuerte y pasadizos entre islas con playas de piedra y arena. El precio ronda los 28.000 pesos e incluye el alquiler de kayak, el equipamiento de seguridad y un almuerzo isleño con bondiola desmechada que ellos mismos preparan en el fuego.
