Ratas, ratones y selladores: qué sirve y qué no para mantenerlos fuera de casa
Un responsable técnico de una empresa de control de plagas recorre los puntos de ingreso más comunes en las viviendas, advierte sobre los límites de la espuma de poliuretano y explica por qué barrer excrementos en seco puede ser un riesgo serio para la salud.
La mañana arrancó tibia en Buenos Aires, con esa brisa suave que se cuela por los balcones antes de que salga el sol, y en la oficina de Mariano, en el barrio de Once, ya estaba todo preparado para revisar una vivienda en la que una familia llevaba semanas lidiando con ruidos en el techo y manchas que no sabían de dónde venían. Lo que cuento a continuación es la charla que mantuvimos, mano a mano, para entender por qué tapar un agujero no alcanza y por qué limpiar los restos de los roedores no es, ni por lejos, una cuestión de pasar un trapo y listo.
Por qué la espuma sola no alcanza
Empiezo por el error que todos repetimos, me dijo Mariano, responsable técnico de una empresa de control de plagas que atiende zonas del centro porteño y del conurbano bonaerense. La espuma de poliuretano es lo primero que la gente usa para tapar agujeros en paredes, zócalos y cañerías, y está bien como complemento, pero tiene una limitación concreta: los roedores la pueden roer. Para que el cierre sea efectivo de verdad, el material debe ir combinado con malla metálica o lana de acero antes de aplicar la masilla. Sin esa barrera física por debajo, el trabajo queda a medias y en pocas semanas vuelven a entrar.
Las vías de ingreso que casi nadie mira
No es solo el agujero que se ve, me explicó Mariano mientras me mostraba la lista de puntos críticos que revisa en cada visita. Hay varios accesos que pasamos por alto y que terminan siendo la puerta de entrada a una infestación.
- Burletes deteriorados bajo las puertas, sobre todo en las cocinas y en los lavaderos.
- Vegetación pegada a la fachada, que funciona como puente y como escondite.
- Cajas de cartón apiladas en depósitos y altillos, donde anidan sin que nadie las revise.
- Pequeñas fugas de agua, porque donde hay humedad hay roedores.
- Alimentos de mascotas que quedan al alcance durante la noche, un atractivo que no se les pasa por alto.
Una vivienda puede estar ordenada y limpia como para sacar foto y, aun así, terminar con una infestación si alguno de esos accesos queda abierto. Lo dijo él y lo subrayo yo, porque es justo el punto donde empieza a desdibujarse la frontera entre tener buena higiene y no tener plagas.
Por qué los remedios caseros no resuelven nada
Le pregunté a Mariano qué opinaba de los consejos que circulan por redes sociales y la respuesta fue directa: ninguno ofrece resultados duraderos. La menta y el vinagre no repelen de forma sostenida, los dispositivos de ultrasonido no atraviesan paredes ni muebles y los roedores se acostumbran al estímulo sonoro con el tiempo. Las trampas de resorte pueden capturar un ejemplar aislado, pero no controlan una infestación. Las trampas adhesivas, en tanto, generan sufrimiento en los animales sin resolver el foco. Ninguna de estas alternativas reemplaza localizar y cerrar los puntos de entrada, que es el corazón del trabajo.
Limpiar excrementos: el paso a paso y lo que nunca hay que hacer
Cuando ya hay rastros, la limpieza deja de ser una cuestión doméstica y pasa a ser un procedimiento con reglas claras, me advirtió.
- Ventilar el ambiente al menos treinta minutos antes de ingresar.
- Colocarse guantes gruesos y protección para vías respiratorias.
- Humedecer los excrementos con un desinfectante apropiado y esperar que el producto actúe.
- Retirarlos con papel, sin contacto directo, y descartar todo en una bolsa cerrada.
- Nunca barrer en seco ni usar aspiradora: ambas acciones levantan polvo con partículas potencialmente infecciosas que se inhalan sin notarlo.
Los roedores pueden transmitir enfermedades a través de la orina, los excrementos y las mordeduras, y además introducen parásitos como pulgas, garrapatas y ácaros. Por eso, si los rastros se repiten o se sospecha que el foco está en la red de alcantarillado, la recomendación es recurrir a un servicio profesional de control de plagas, completó Mariano. Salí de la oficina con la sensación de que algo tan cotidiano como un roedor en casa arrastra, en realidad, una cantidad de detalles técnicos y sanitarios que la mayoría de nosotros no tenemos en la cabeza, y eso, lejos de asustar, invita a tomar las cosas con más calma y con mejor información.
