Nadal volvió a la cancha y festejó a lo grande con Moyá: diez años de su academia, una tarde de amigos y un desempate de película
El español jugó por primera vez en 683 días, en una exhibición en Manacor junto a viejas glorias como Murray, Gasquet, Ferrer, Thiem, Safin y Fognini. El cierre fue un tie-break que él y Moyá le ganaron al británico y al italiano.
Volvió Rafa. Y volvió como siempre: con la muñeca, con el oficio y con Moyá al lado. El tenista de Manacor disputó su primer partido en 683 días y lo cerró con una sonrisa, adentro de la cancha, en el desempate que le ganó junto a Carlos Moyá a Andy Murray y Fabio Fognini. Fue la final del primer Rafa Nadal Academy Slam, la exhibición que armó la academia del español para celebrar sus diez años.
Yo lo vi mil veces en la tele, pero verlo de nuevo con la raqueta en la mano, aunque sea en un partido de amigos, me dio una alegría boba. El Rafa de los últimos tiempos se había ido con la Copa Davis bajo el brazo, en noviembre de 2024, y desde entonces solo aparecía en cámara para entregar trofeos. Esta vez fue distinto: agarró la raqueta, se acomodó la vincha y salió a jugar.
Una tarde con ocho retirees de lujo
- Equipo de Nadal: Rafael Nadal, Carlos Moyá, Richard Gasquet y David Ferrer.
- Equipo de Murray: Andy Murray, Dominic Thiem, Marat Safin y Fabio Fognini.
- Formato: siete partidos de dobles, todos resueltos con super tie-break.
- El cruce decisivo lo jugaron los capitanes: Nadal-Moyá contra Murray-Fognini.
Nadal fue claro antes de salir a la cancha y dejó la vara bien baja. "Hoy no vais a ver a un Rafa competitivo, lo de hoy es para disfrutar", avisó. Y cumplió. Participó en tres de los siete encuentros y se guardó la mejor actuación para el cierre, cuando el desempate lo puso otra vez en el centro de la escena.
“Algo único por lo mal que me veo, eso sin ninguna duda.”Rafael Nadal
El tono fue justo el de una fiesta de pueblo, con público en las tribunas y conocidos en la galería. El propio Nadal destacó el significado personal de la jornada: volver a pegarle a la pelota delante de los vecinos de Manacor, en la casa que lo vio crecer y que hoy cobija el proyecto que lleva su nombre.
La academia, además, cumplió una década. El español recordó que la idea se empezó a cocinar mucho antes de la apertura, y le dedicó el festejo a la gente que empujó el proyecto desde el primer día. Por eso el cierre no fue cualquier cruce: fue el capitán local, con su histórico compañero de ruta, definiendo la serie ante el capitán visitante y un Fognini siempre pintoresco para el show.
El próximo rival de Nadal, por ahora, es el calendario mismo. No hay torneo en el horizonte, ni ATP, ni Copa Davis. El manacorí dejó en claro que esta vuelta fue para celebrar y nada más. Aunque, claro, cuando un tipo como él agarra la raqueta, uno nunca termina de creerle del todo.
