Mirtha Legrand volvió a internarse y la mesaza queda otra vez en manos de Juana Viale
La conductora de 99 años ingresó el viernes 18 de septiembre al sanatorio Mater Dei con un cuadro compatible con neumopatía, apenas cinco días después de haber recibido el alta. Su nieta conduce el programa mientras la diva completa estudios y controles.
A veces la realidad se empecina en recordarnos que hasta las leyendas más luminosas son, ante todo, personas de carne y hueso. Y este viernes 18 de septiembre, cuando el reloj marcaba la tarde y Buenos Aires empezaba a teñirse de ese gris tibio que precede al fin de semana, Mirtha Legrand volvió a cruzar las puertas del sanatorio Mater Dei, esa misma institución que la había despedido con un alta apenas cinco días antes, el domingo 13. La diferencia es que esta vez la palabra que circuló en el parte médico fue otra, más densa, más cuidadosa: un cuadro compatible con neumopatía, el eufemismo clínico que suelen usar los profesionales cuando todavía no quieren ponerle nombre definitivo a lo que pasa en los pulmones de una paciente de 99 años.
Un parte firmado por el doctor Echagüe y un agradecimiento a los fans
El comunicado oficial lleva la firma del doctor Enrique Echagüe, el médico que viene acompañando a la familia desde hace años y que también había firmado los partes anteriores. En el texto, la institución agradeció "la preocupación y el respeto hacia la salud de la señora Legrand", un pedido que suena casi como un ruego cansado: porque cada vez que la Chiqui atraviesa un traspié médico, el país entero se detiene, las redes arden y los teléfonos de su círculo íntimo no paran de sonar. El parte también informó que la próxima actualización quedó prevista para el lunes 21 de septiembre, salvo que surgiera algún cambio que justificara comunicarse antes.
Mientras tanto, la rutina de los almuerzos y las cenas dominicales, esos rituales que durante décadas nos juntaron frente al televisor como si la mesa fuera una extensión del living de nuestra propia casa, se acomodó otra vez alrededor de la figura de Juana Viale. La nieta volvió a ponerse al frente del ciclo, como ya lo había hecho en incontables oportunidades a lo largo de los últimos tiempos. El viernes, justamente, tenía agendada la grabación de la emisión del sábado, con una mesa que mezclaba generaciones y sensibilidades: Juana Repetto, Guillermo Pfening, Martín Menem, Álvaro Navia y Jésica Bossi. Esa misma noche, después de grabar, Juana se acercó hasta el sanatorio para acompañar a su abuela, aunque prefirió no hacer declaraciones a la prensa.
Una racha que empezó en septiembre y que ya había tenido un capítulo en abril
- El lunes 7 de septiembre Legrand había ido al sanatorio para realizarse controles por una bronquitis que arrastraba hacía una semana y quedó internada por precaución, después de un cuadro respiratorio bronquial a un proceso gripal.
- El domingo 13 recibió el alta con la idea de continuar la recuperación en su casa y retomar sus actividades, aunque finalmente nunca volvió a grabar.
- En abril de este año ya había suspendido sus actividades por otra afección respiratoria: eligió recuperarse en el domicilio y, por consejo médico, extendió el reposo durante tres semanas, lo que la mantuvo lejos de su programa por casi un mes.
Lo cierto es que si uno mira estos episodios en conjunto, se dibuja una línea que preocupa y que, al mismo tiempo, muestra a una mujer que se empecina en no bajar los brazos. Cada vez que pudo, volvió. Cada vez que el cuerpo le dio tregua, se sentó otra vez en su silla, pidió el mousse de atún y dijo ese "bueno, bueno" que ya es patrimonio de la televisión argentina. Yo, que la vengo mirando desde que era chico y todavía me acuerdo de sus almuerzos de los domingos con invitados que parecían sacados de un manual de historia, confieso que cada parte médico me deja con esa mezcla rara de alivio y de corazón apretado: alivio porque sigue peleándola, y corazón apretado porque uno sabe que el tiempo, tarde o temprano, siempre pasa la factura. Por ahora, sólo queda esperar el parte del lunes y mandarle, desde acá, toda la buena energía que tenemos a mano.
