Millones para investigar, aunque todavía no haya nada para vender
Un grupo de empresas de inteligencia artificial atrae inversiones para resolver problemas técnicos antes de salir al mercado. Entre diez compañías reunieron unos 11.600 millones de dólares en sus últimas grandes rondas.
Por Emanuel Chayle, Tecnología
¿Para qué esperar a tener clientes si se puede conseguir una fortuna antes? En un sector de la inteligencia artificial, esa parece ser la nueva lógica. Hay empresas que reciben inversiones enormes para investigar problemas todavía sin solución comprobada. Vender queda para después.
La apuesta apunta a desarrollar tecnología que reduzca el costo de entrenar y usar modelos de inteligencia artificial. Para los inversores, el atractivo no pasa por la facturación actual, sino por el potencial de un avance que pueda servirle a toda la industria. Una promesa ambiciosa. También una apuesta.
¿Quiénes reciben el dinero?
El caso más reciente es Flapping Airplanes, una compañía estadounidense que consiguió 1.000 millones de dólares en una ronda encabezada por Index Ventures y Lux Capital. También participaron Sequoia Capital, GV, Kleiner Perkins y Nvidia. La empresa no vende ningún producto y, en enero de 2026, ya había captado otros 180 millones en su primera ronda.
Su objetivo es encontrar formas de entrenar y ejecutar modelos con menos datos y menor capacidad de cómputo. Según su cofundador, Asher Spector, la demanda de inteligencia artificial crecerá por encima de la oferta disponible de chips y datos. En ese escenario, sostuvo, incluso mejorar un 10 por ciento el rendimiento de cada procesador tendría un valor económico considerable.
¿Todas están en la misma etapa?
No. Un relevamiento publicado en septiembre por el fondo israelí VC Cafe identificó diez de estos laboratorios que reunieron unos 11.600 millones de dólares en sus últimas grandes rondas. El informe advirtió que algunas empresas ya ofrecen modelos o herramientas de acceso público, mientras que otras todavía no tienen productos disponibles.
Entre ellas está AMI Labs, impulsada por Yann LeCun, ex responsable científico de inteligencia artificial de Meta. Captó cerca de 1.000 millones de dólares en marzo de 2026 para investigar sistemas capaces de comprender el mundo físico, más allá de la predicción de texto. También aparece Safe Superintelligence, fundada por el ex investigador de OpenAI Ilya Sutskever, que busca desarrollar inteligencia artificial segura y no tiene un producto comercial en el horizonte cercano. El dinero ya está. Los resultados, veremos
