Mariano Moreno abre las puertas del concurso Ciudad Zapallo y vuelve a regalar semillas a los vecinos que quieran animarse a sembrar
El martes 13, desde las 10, el Balneario Municipal será punto de encuentro para productores y aficionados que sueñan con su primera huerta. Hay capacitación en vivo y kits gratuitos; la experiencia del ladrillero que ganó la primera edición con un zapallo de más de 23 kilos.
Son las diez de la mañana del 13 de octubre y el aire todavía conserva algo de esa frescura que baja por el Valle del Covunco en pleno arranque de la primavera. En el Balneario Municipal de Mariano Moreno se van acomodando, entre mates y carpetas, vecinos del pueblo y de los parajes cercanos que llegaron para una cita singular: el lanzamiento oficial de la segunda edición del concurso Ciudad Zapallo, la propuesta que el municipio y el PRODA vienen empujando para que la gente vuelva a ensuciarse las manos con la tierra.
La convocatoria, que arrancó este martes y se extenderá durante toda la mañana, no pide experiencia previa ni títulos de productor: alcanza con tener ganas de sembrar. Está pensada tanto para quienes ya viven del campo como para aquellos que nunca armaron una huerta y quieren dar el primer paso en el patio de casa. En el lugar habrá una capacitación presencial y, lo que más expectativa genera, la entrega de kits de semillas sin cargo entre quienes se anoten en el momento.
Una historia que arrancó con un ladrillero y terminó en zapallo gigante
La cara más visible de la primera edición es Daniel Ceferino Panitrul, un hombre de 57 años, del barrio Los Hornos, a unos ocho kilómetros del casco céntrico de Mariano Moreno. Daniel lleva más de dos décadas fabricando ladrillos: primero lo hizo en el taller de otro y desde 2008 trabaja por cuenta propia en un predio sobre el arroyo Covunco. Hace tres años, casi de caradura, decidió probar con la huerta en el mismo terreno. Con las semillas que le acercó el municipio plantó papas, tomates y zapallos, y el año pasado se llevó el primer premio del concurso con un ejemplar que pesó 23,560 kilos. "La producción de ladrillos me ayudó a vivir", resume Daniel, que sigue con las dos actividades como si fueran hermanas gemelas: la cocina del adobe y la cocina de la tierra.
Detrás de Daniel, en el podio de aquella primera edición, se ubicaron Antonio Moscoso, de Covunco Arriba, con un zapallo de 19,260 kilos, y Mariano Villagra, también de Los Hornos, con uno de 14,760 kilos. Tres vecinos, tres barrios, una misma apuesta.
El valle, el zapallo y una política pública que vuelve a sembrar
Carolina Gez, responsable del área de Producción municipal, fue quien acompañó a los participantes durante todo el ciclo anterior. Cuando le preguntan por el balance, lo define con una frase que condensa el espíritu del programa: "Cuando hay política pública y manos dispuestas, la tierra responde".
La elección del zapallo como emblema no es casual. El Valle del Covunco fue históricamente asiento de una colonia agrícola y pastoril, y el zapallo fue durante años uno de sus productos más representativos. El programa busca rescatar esa memoria desde abajo, animando a las familias a retomar la práctica en sus propios lotes.
- La jornada es el martes 13 de octubre a las 10 de la mañana en el Balneario Municipal de Mariano Moreno.
- No requiere inscripción previa: alcanza con presentarse ese día.
- Se entrega un kit de semillas gratis a quienes se anoten durante la jornada.
- Incluye una capacitación presencial dictada por el equipo del PRODA y del área de Producción.
- Pueden participar productores con experiencia y vecinos sin antecedentes que quieran empezar su primera huerta.
Antes de despedirme, vuelvo al sol tibio de esa mañana en el Balneario, donde la gente se acomoda en ronda con su taza y su libreta. En algún rincón del salón, Daniel Ceferino Panitrul, el ladrillero de Los Hornos, debe de estar contando por lo bajito cómo carajo se cuida un zapallo de 23 kilos. Y uno, escuchándolo, piensa que a veces los pueblos se reconstruyen así: con una semilla en la mano y un vecino que ya pasó por lo mismo y se anima a contar cómo le fue.
¿Tenés o tuviste una huerta en casa? ¿Qué fue lo más difícil de mantenerla?
