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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Manzana o pera: la pulseada por la fibra y por la mesa de los argentinos

Ambas frutas tienen bajo indice glucemico y aportan fibra soluble; una dietista y un nutricionista repasaron las claves para aprovecharlas sin obsesionarse con una supuesta ganadora.

Por Teresa GordilloSociedad · · hace 43 d
Manzana o pera: la pulseada por la fibra y por la mesa de los argentinos

El sol de la tarde entra por la ventana de la cocina y se apoya sobre una manzana roja y una pera verde que alguien dejo en la mesada, todavia sin lavar, con la piel brillante y algo de tierra en los pliegues. La escena, tan habitual en cualquier hogar argentino, reabre un debate que cada tanto vuelve a la conversacion familiar: si hay que elegir entre una y otra cuando el tema es cuidar el azucar en sangre. La respuesta corta, coinciden los especialistas, es que ninguna gana por goleada y que la diferencia esta en pequenos detalles que vale la pena conocer antes de morder.

Lo que comparten y lo que las diferencia

Manzanas y peras forman parte del mismo vecindario nutricional: las dos tienen indice glucemico bajo, estan hechas basicamente de agua, suman fibra soluble y ofrecen una buena cantidad de vitaminas y minerales. La manzana se luce por la pectina, una fibra que funciona como una red que retrasa la absorcion de glucosa en el intestino, y por sus polifenoles, compuestos vegetales que vienen siendo estudiados por su efecto sobre el metabolismo de los hidratos de carbono. La Asociacion Americana de la Diabetes recordo que los alimentos ricos en fibra suelen ayudar a mantener una glucemia mas estable dentro de un plan de alimentacion equilibrado.

Donde la pera se despega apenas es en el numero final de fibra: una unidad mediana ronda los seis gramos, un poco mas que una manzana de tamano equivalente, y buena parte de esa fibra se concentra en la piel y en la pulpa cercana a ella. En dialogo con medios especializados, la dietista Whitney Stuart, que trabaja con pacientes en consultas del barrio de Palermo, senalo que la pera esta entre las frutas con mayor densidad de fibra que pueden sumarse sin esfuerzo a la mesa diaria. No es una diferencia enorme, pero existe, y conviene tenerla en cuenta cuando se busca sumar fibra a costa de pocas calorias.

La advertencia de no encapricharse con una sola fruta

El nutricionista Toby Amidor, conocido por su trabajo en medios de Estados Unidos, suele repetir un consejo que suena simple pero que muchos lectores subestiman: dedicar demasiada energia a jerarquizar una fruta por sobre otra puede terminar desviando la atencion de lo que realmente mueve la aguja, que es la variedad. Tanto la Organizacion Mundial de la Salud como la FAO promueven dietas diversas, con presencia regular de frutas y verduras, sin señalar a ninguna como la campeona absoluta. En otras palabras, obsesionarse con la manzana o con la pera deja afuera a otras opciones que tambien aportan fibra, antioxidantes y agua, como los citrus, las berries o las frutas de estacion que rotan por las verdulerias argentinas a lo largo del ano.

Tres habitos que potencian el efecto sobre la glucosa

A la hora de llevarlas a la boca, las guias coinciden en tres practicas concretas que cualquier lector puede aplicar desde mañana. La primera es no pelarlas cuando la piel es comestible: hay que lavarlas muy bien, con agua corriente y, si se quiere, con un cepillo suave, porque ahi se concentra buena parte de la fibra y de los compuestos vegetales que interesan. La segunda es combinarlas con una fuente de proteina o de grasa saludable, como un yogur natural, unas cucharadas de queso blanco descremado, un puñado de nueces o almendras, o una feta de queso fresco. Esa mezcla ayuda a enlentecer la digestion de los carbohidratos y evita los picos de glucosa despues de comer. La tercera es incluirlas dentro de un patron alimentario regular, como parte del desayuno, la merienda o el postre, en lugar de comerlas solas y de forma esporadica, porque lo que cuenta es el habito sostenido y no la fruta aislada.

Vuelvo a la cocina del principio, donde la manzana roja y la pera verde siguen esperando en la mesada, con el sol que se va corriendo despacio. La verdad es que no hay ganador en esa pulseada: ambas suman fibra, agua y nutrientes, y las dos se bancan ser protagonistas de una colacion o el postre de cualquier mediodia argentino. Lo unico que queda afuera es la idea de que una sola fruta hace el trabajo entero; mas vale variar, comerlas con piel y combinarlas con algo mas que les haga compania en el plato.

TG

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