Manu Fanego y el ritual que heredó de su padre: el día que volvió a pisar las tablas para despedirlo a la distancia
A dos años de la muerte de Daniel Fanego, su hijo rescató en redes un gesto aprendido en la escena, repasó una obra que hicieron juntos en el Teatro por la Identidad y dejó un mensaje que conmovió a los seguidores de la familia. La nota reconstruye los recuerdos y se pregunta qué película, novela o función los lectores asocian con el actor.
Imaginate la butaca vacía de un teatro de calle Corrientes un rato antes de que se levante el telón. En el escenario, un actor joven apoya las dos manos contra el piso de madera y golpea las tablas con los nudillos. No es un arranque de nervios: es un saludo. Manu Fanego reconoce que ese pequeño ritual lo aprendió mirando a su viejo, Daniel Fanego, y que lo sigue repitiendo función tras función como una manera de tenerlo cerca cuando se encienden las luces de la sala. Eso fue lo que contó, con fotos y palabras, al cumplirse dos años de la muerte de su padre.
El homenaje que el actor publicó en sus redes fue mucho más que un posteo de fecha triste. Reunió álbumes domésticos, recuerdos de infancia y, sobre todo, una historia compartida que tiene como telón de fondo al teatro. Manu explicó que antes de salir a escena le da unos golpecitos al piso del escenario, el mismo gesto que veía hacer a Daniel, y lo describió como una forma de decirle acá estoy, papá, otra vez de tu lado.
Una obra que los unió dentro y fuera del escenario
De todos los recuerdos que recorrió, hay uno que para mí resume la dimensión artística del lazo entre padre e hijo: en 2012, ambos formaron parte de El vuelo del Cóndor, una pieza incluida en el ciclo Teatro por la Identidad. En esa propuesta, Daniel y Manu se pusieron en la piel de un mismo personaje, Pablo Podestá, pero en distintos tramos de su vida. La experiencia, según contó Manu en un posteo por el Día del Padre, fue única: trabajar con tu viejo en un proyecto así deja una huella que no se borra ni con los años.
- Las tablas del teatro como punto de encuentro: Manu repitió el gesto de golpear el escenario que aprendió de Daniel antes de cada función.
- La experiencia compartida en El vuelo del Cóndor, dentro del ciclo Teatro por la Identidad, donde padre e hijo interpretaron a Pablo Podestá en distintas etapas de su vida.
- El debut escolar por el Día de la Bandera, con bigotes postizos y canas de talco, y el recuerdo del olor del mastik que usaban para fijar el maquillaje.
- El abrazo de padre e hijo en la infancia, la postal con sus nietos, la caminata por la playa y un retrato tomada poco antes del fallecimiento.
Entre las fotografías que eligió para el posteo hay un abrazo de Daniel con Manu cuando él era chico, una imagen más reciente del actor con sus hijos, y una postal de los dos caminando por la costa. También aparece una última toma, de las últimas que se conocen, tomada poco antes de que la familia tuviera que despedirlo. Es, como se dice en el ambiente de los escenarios, un recorrido de luces y sombras: del nene que debutó con bigotes de talco hasta el hombre que acompañó a su padre hasta el final.
“Cada día siento más amor y agradecimiento por haberlo tenido como papá.”Manu Fanego, en su cuenta personal al cumplirse dos años de la muerte de Daniel
El mensaje terminó con un anuncio chiquito pero entrañable: Manu contó que ese día iba a almorzar con su hermana Camila parachar un rato a Daniel, evocar viejas anécdotas y, seguramente, volver a reírse con las historias que un actor de su talla dejaba en cualquier mesa.
Daniel Fanego murió el 19 de septiembre de 2024, a los 69 años, en su casa y rodeado de sus seres queridos, tal como lo comunicó su hijo. Su carrera fue enorme y toca casi todos los rincones de la ficción argentina: dejó su sello en películas como Luna de Avellaneda, El Marginal, El Reino, Resistiré y El Ángel, y subió a escena en buena parte de los teatros importantes de Buenos Aires. Por eso, cuando uno repasa el homenaje de Manu, lo que queda no es solo la despedida de un gran actor: es la imagen de un padre que le dejó a su hijo un oficio, un nombre y un truco simple para sentirlo cerca cada vez que se levanta el telón. Y a vos, ¿qué trabajo de Daniel Fanego recordás especialmente?
