La vez que Hugh Grant estuvo a un firmado de convertirse en la nueva cara de "Dos hombres y medio"
El creador Chuck Lorre repasa en sus memorias cómo fue la negociación exprés con el actor británico, que terminó abandonando el proyecto en el último momento y dejó la puerta abierta a Ashton Kutcher.
Lo que para Charlie Sheen fue un portazo televisivo a comienzos de 2011 se transformó, puertas adentro de los estudios de CBS, en una de las operaciones de casting más vertiginosas que se recuerden en la comedia estadounidense de los últimos tiempos. La salida del actor dejó a "Dos hombres y medio" sin su columna vertebral justo en el pico de audiencia, y la urgencia por encontrar reemplazante fue tan grande que los productores, contra lo que suele imaginarse, no apelaron primero a la cantera de Hollywood sino que viajaron hasta Londres para sentarse cara a cara con un nombre impensado para la sitcom americana: Hugh Grant.
La historia la cuenta por primera vez Chuck Lorre, el creador de la serie, en un adelanto de sus memorias "Sitcom", donde repasa los días más frenéticos que le tocó vivir al frente del programa. Lorre recuerda que, junto con el coguionista Lee Aronsohn, mantuvo una serie de reuniones con Grant y hasta escribió un par de escenas a medida para mostrarle el tono del personaje que tenían en mente. La oferta era de las que seducen: alrededor de 750.000 dólares por episodio y una jornada laboral comprimida en cuatro días, un régimen más que atractivo para un actor acostumbrado a producciones cinematográficas europeas.
Un miedo concreto y un contrato a medio firmar
El punto crítico apareció en la segunda vuelta de conversaciones. Grant, según Lorre, confesó un reparo inhabitual para un intérprete de su trayectoria: la incomodidad genuina de actuar frente a público en vivo, una práctica habitual en las sitcoms yanquis pero bastante ajena a su rutina. Los productores le plantearon entonces una salida práctica: rodar sin platea y sumar las risas en posproducción, fórmula que ya había funcionado en otros ciclos. Con esa concesión sobre la mesa, el entendimiento parecía sellado.
Y sin embargo no lo estuvo. Lorre narra que Grant tuvo el contrato en la mano, estuvo a punto de rubricarlo y, en el último tramo del encuentro, dio un volantazo inesperado: se levantó de la mesa, dejó la reunión y, poco después, su entorno acercó la noticia de que desistía del proyecto. Sin replacedante a la vista, la producción aceleró el volantazo hacia otra figura y la apuesta terminó siendo Ashton Kutcher, que debutó en la novena temporada, estrenada en septiembre de 2011, y permaneció al frente del ciclo hasta el final definitivo del programa, en febrero de 2015.
“Lo de Grant duele especialmente por lo cerca que estuvo de concretarse: uno se imagina lo que hubiera sido esa versión de la serie, con un protagonista que arrastraba otro tipo de comedic timing y otra mirada sobre el personaje, y la fantasía se vuelve inevitable. Pero a la vez entiendo al actor: hay un instinto de supervivencia que te dice que si algo te genera ese nivel de incomodidad, conviene escucharlo, por más millones que haya sobre la mesa. Yo me quedo con la versión que vimos durante años, con Ashton Kutcher haciéndolo lo mejor que pudo, y con la sensación de que aquella comedia ya había dado todo lo que tenía para dar cuando terminó, en 2015. Por eso esta anécdota, más allá del morbo, me parece un retrato honesto de lo que significa producir televisión cuando todo se decide en cuestión de días.”Sofía Agüero
