La trampa de las billeteras virtuales: cuando un crédito chico se vuelve una bola de nieve
Las plataformas digitales ofrecen préstamos en segundos, pero esconden tasas que multiplican la deuda original. En Neuquén, los organismos de defensa al consumidor reciben reclamos de familias que pidieron plata para pagar la luz y terminaron ahogadas. Hay un plan oficial para salir del pozo.
La pantalla del teléfono muestra un préstamo instantáneo de unos pocos miles de pesos, la plata cae en segundos y el alivio se siente hasta que llega el extracto de la billetera virtual con un número que ya no tiene nada que ver con el que se tomó en su momento. Eso, que parece un detalle menor, es el inicio de un calvario que hoy atraviesan miles de familias argentinas y que tiene a los organismos de defensa al consumidor trabajando a destajo para asistir a gente desesperada por entender qué pasó con una deuda que, como ellos mismos repiten, empezó chiquita y se les fue de las manos. En Neuquén, los últimos días de noviembre vinieron con un sol que picaba de parado y un viento que se colaba entre los edificios del centro, y en las oficinas de calle Buenos Aires el termómetro marcaba otra temperatura: la de la bronca contenida de vecinos que llegaron hasta ahí con el celular en la mano y la captura del último cobro como única prueba de lo que consideran una estafa.
Le pasó a Miriam, vecina del barrio Sapere, que pidió doce mil pesos para completar el alquiler de noviembre. Le ofrecieron un crédito a una tasa que, en la pantalla, parecía razonable. Aceptó, firmó con un click, y dos semanas después le apareció un débito automático que casi duplicaba lo que había recibido. "I te dicen que es al tanto, pero después te clavan intereses, seguros y comisiones que no te mostraron nunca. Cuando querés regularizar, ya debés el triple", cuenta mientras revisa la notificación que le llegó esa misma mañana. Como Miriam, muchos neuquinos descubren demasiado tarde que la letra chica de las plataformas digitales guarda sorpresas que nadie explicó en el momento de pedir el préstamo.
Tasas casi usureras y condiciones escritas para no entenderse
Para entender el fenómeno hay que mirar dos cosas a la vez, como me dijo Pablo Tomasini, titular de la Dirección de Protección al Consumidor, cuando le pregunté por qué tantas familias terminan atrapadas en deudas que empezaron como un salvavidas. La primera es el costo financiero que imponen las billeteras virtuales. "Las tasas que tienen las fintech hoy son casi usureras para los ciudadanos", sostuvo el funcionario, y agregó que las condiciones contractuales no siempre están escritas de forma clara ni a la vista del usuario. La segunda, según me explicó Fernando Schpoliansky, secretario de Finanzas de la Municipalidad de Neuquén, es la situación económica de las familias: con los salarios, las jubilaciones y los ingresos de los trabajadores independientes y los pequeños comerciantes perdiendo la carrera contra la inflación, cubrir la luz, el gas o la comida termina siendo una urgencia que no espera. "Esa deuda que era pequeñita se te va haciendo cada vez más grande producto de los intereses. Cuando te querés acordar, tenés un lío bárbaro", resumió Schpoliansky.
“Las tasas que tienen las fintech hoy son casi usureras para los ciudadanos.”Pablo Tomasini, titular de la Dirección de Protección al Consumidor
El cuadro general pinta mal: el índice de morosidad en Argentina ronda el veinte por ciento, casi cinco veces más que el promedio de los países vecinos de la región, que se mueve entre el cuatro y el cinco por ciento. Es decir, de cada cinco personas que sacan un crédito en una plataforma digital, una termina dejando de pagar. Y cuando eso ocurre, el siguiente paso que muchas familias descubren es el de las llamadas incesantes de las empresas de cobranza, un hostigamiento que, según aclararon los organismos oficiales, está fuera de la ley.
Cómo salir del pozo: el plan oficial que ofrece hasta 50 millones a una tasa fija del 35%
- El Régimen Especial de Refinanciación de Deuda permite acceder a préstamos de hasta 50 millones de pesos con una tasa fija anual del 35%, muy por debajo de lo que cobran las billeteras virtuales.
- La línea está pensada para que las familias puedan cancelar deudas contraídas con plataformas digitales y evitar que los intereses sigan acumulándose mes a mes.
- Tomasini calificó esa tasa como "muy accesible, diría blandísima", y la presentó como una herramienta concreta para romper el ciclo de endeudamiento.
- En caso de hostigamiento por parte de las empresas de cobranza, las víctimas pueden presentar capturas de pantalla de los mensajes y llamados como prueba para iniciar un reclamo formal.
- Una vez regularizada la situación, la recomendación de los especialistas es no volver a financiar gastos cotidianos como servicios o comida con créditos digitales, ya que el riesgo de caer otra vez en la trampa es altísimo.
Volví a la oficina de calle Buenos Aires una hora después de la charla con Tomasini. Afuera, el sol de las seis de la tarde pegaba de frente y Miriam esperaba su turno en el pasillo, con la misma captura en la mano. Le expliqué que tenía una opción concreta para dejar de pagar tasas que triplican la deuda original, y que mientras tanto podía resguardar los mensajes amenazantes que le llegaban de la empresa que la persigue. Se fue con el celular guardado en el bolsillo y una carpeta con folletos que le imprimieron en recepción. Como ella, miles de argentinos están aprendiendo tarde lo que el sistema financiero digital les oculta en la letra chica, pero también, ahora, el camino para salir.
