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Viernes, 16 de octubre de 2026
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La película maldita de Ridley Scott que se ganó al público cuatro décadas después

El director británico repasa el tropiezo de "Legend", el cuento oscuro con Tom Cruise que la crítica sepultó en 1985 y que hoy sobrevive como culto entre los fans del género.

Por Sofía AgüeroCultura y espectáculos · · hace 50 d
La película maldita de Ridley Scott que se ganó al público cuatro décadas después

Lo imagino a Ridley Scott sentado frente a una ventana, con la luz de Londres recortada sobre el mostacho, y diciéndole al periodista del Guardian algo que a esta altura suena casi a una confesión: que su película maldita no nació fallada, sino huérfana. Yo lo escuché y enseguida me vino a la cabeza esa imagen de las primeras copias en rollos, cuando el cine todavía olía a solvente y el VHS apenas se asomaba en las casas; "Legend" salió al mundo en 1985 como un animal raro, un cuento de hadas sombrío en plena era de la ciencia ficción pochoclera.

Para dimensionar lo que se jugaba Scott en aquel momento, hay que recordar de dónde venía: el tipo había sacudido la ciencia ficción con "Alien" en 1979 y había construido la distopía definitiva con "Blade Runner" en 1982. Dos bombazos seguidos. Cualquier director, después de eso, se gana el derecho a tentar lo que se le cante. Y él se tentó con un cuento medieval, con bosque, con unicornios y con un villano pintado de rojo. Quién te dice.

Un fracaso de manual

  • Protagonizada por un Tom Cruise veinteañero que recién empezaba a escalar hacia la.
  • Producida con un presupuesto estimado entre 25 y 30 millones de dólares.
  • Recaudó apenas 23,5 millones en la taquilla global.
  • La crítica la recibió con frialdad, entre acusaciones de ser pretenciosa y confusa.
  • El propio Cruise, después del palazo, prometió no volver a hacer una fantasía épica.

A mí, que vi la película bastante después, ya entrando en la adolescencia, me acuerdo que lo que más me atrapó fue Tim Curry. Sí, el mismo que después sería el payaso Pennywise de Stephen King. Acá está irreconocible: lo pintan entero de rojo, con cuernos, con una voz que parece salir de una cueva, y se come la pantalla cada vez que aparece. El leñador de Cruise es correcto, simpático, tiene esa sonrisa que después sería marca registrada, pero el que sostiene la película en la memoria del espectador es el villano. Eso, para mí, vale una revalorización.

La lectura del propio Scott

“La gente decía que Legend no funcionaba. Pero yo creo que sí. Es hermosa y espectacular. Simplemente la hice 25 años antes de tiempo. Hoy en día, todas estas películas que se promocionan bajo el nombre de El Señor de los Anillos y Harry Potter son como Legend. Hacía tiempo que les había dado la espalda y pensé: maldita sea, debería haberla hecho ahora.”Ridley Scott, en entrevista con The Guardian

Si uno repasa la conversación que el director dio por estos días, lo que aparece debajo de sus palabras no es una queja sino una constatación. Scott no se victimiza: simplemente marca que el público masivo para ese tipo de aventuras todavía no existía cuando él las propuso. Recién a partir del cambio de siglo, con las franquicias de Tolkien y con la magia de Hogwarts entrando en los cines año tras año, el género se volvió una plaza aceptada, buscada, rentable. Y "Legend" estaba ahí desde antes, pidiendo pista.

Esta película, además, tiene una historia posterior simpática. Salió en dos cortes: uno europeo, más poético, con música de Tangerine Dream, y otro estadounidense, más corto yanqui, con la banda sonora de la canción "My Second Home", de Tracy Bonham, versionada por John Legend varios años después, para una edición definitiva en DVD. Esa segunda versión, la que finalmente llegó masiva a Estados Unidos, es la que cortó varios de los momentos más etéreos del filme y la que muchos señalan como parte del problema original: la película nunca tuvo la versión que su director quería.

Pero a mí, lo que más me reconcilia con esta historia es el final. Cuando uno mira "Legend" hoy, con la perspectiva que dan cuatro décadas, se da cuenta de que Scott no erró el diagnóstico: el público quería exactamente eso, sólo que todavía no lo sabía. La imagen de los unicornios blancos huyendo del bosque, la princesa durmiendo entre raíces, la cara de Curry desfigurada por la codicia: todo eso se volvió después vocabulario común del género. El director tenía la fórmula y el público, simplemente, llegó tarde.

Lo que me queda dando vueltas, como fan del género y como espectador agradecido, es preguntarme cuántas películas hoy despreciadas vamos a redescubrir dentro de veinte años. Si la historia de "Legend" enseña algo, es que el fracaso de un filme en su momento no dice nada definitivo sobre su valor. A veces alcanza con que pase el tiempo justo para que el público cambie, crezca y encuentre la película que siempre había estado ahí, esperándolo en el estante del videoclub. Yo, personalmente, le doy la razón a Scott: su película no fracasó, se adelantó. Y eso, en este oficio, no es un consuelo menor.

SA
Sofía AgüeroCultura y espectáculos

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