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Viernes, 16 de octubre de 2026
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La Oveja que nunca buscó el centro de la escena: se fue Ricardo Stec, hombre de la cumbia santafesina

Percusionista histórico de Los Palmeras entre 1988 y 1992, murió a los 66 años. Recorrió durante décadas los conjuntos del género sin aspavientos, con la misma energía que le puso al volante de los colectivos.

Por Sofía AgüeroCultura y espectáculos · · hace 40 d
La Oveja que nunca buscó el centro de la escena: se fue Ricardo Stec, hombre de la cumbia santafesina

El 2 de septiembre se apagó una de esas manos inquietas que sostuvieron la cumbia santafesina desde abajo, sin bombos ni redoblantes que buscaran el centro del escenario. Ricardo Oveja Stec murió a los 66 años y dejó una huella repartida en baterías, tumbadoras y turnos al volante de un colectivo. Dos oficios, una misma constancia.

Los años con Los Palmeras

El tramo más conocido de su carrera lo encontró sentado en el banco de Los Palmeras entre 1988 y 1992, cuatro años en los que el grupo empezaba a consolidarse como uno de los emblemas del género. En ese período participó en la grabación de cinco discos: Loquito por ti, de 1988; Sus amigos, de 1989; Rumor de cumbia, de 1990; Chiquita pero buena, también de 1990; y Boquita azucarada, de 1991. Su nombre figura en los créditos, sin estridencias, junto a los Rubén Cacho Deicas y Marcos Camino que fundaron la banda.

  • Yuli y Los Girasoles
  • Los Crisoles
  • Los Libres
  • Los Lamas
  • Los Súper de Santa Fe
  • RMG
  • Los del Bohío, con quienes grabó Los preferidos del ritmo caliente

Los mensajes de despedida

“Hoy nos toca despedir a otro de nuestros históricos miembros. Gracias por tantos momentos compartidos y toda tu música. Que en paz descanses querido amigo Ricardo Oveja Stec. Te saludan hoy y siempre tus amigos Los Palmeras.”Los Palmeras, en sus redes sociales
“Hoy se va un pedazo de aquella historia. Quedan su alegría, su música, las anécdotas y el recuerdo de quienes tuvimos la suerte de conocerlo.”Los del Bohío

Antes y después de su paso por Los Palmeras, la Oveja dejó la marca en una lista larga de conjuntos del género. Recorrió las filas de Yuli y Los Girasoles, Los Crisoles, Los Libres, Los Lamas, Los Súper de Santa Fe, RMG y Los del Bohío, un recorrido que muestra cómo se teje un género desde los bombos: con músicos que cambian de banda, suman experiencia y vuelven a empezar, sin que nadie les arme un homenaje mientras están en actividad.

Esa vida tomó otro ritmo en las madrugadas y en los recorridos largos: Stec también trabajó como chofer de colectivos, una tarea que dice mucho del hombre y un poco de la música santafesina, donde durante décadas fue habitual que los músicos doblaran turnos para sostener la pasión sin descuidar el pan. No se trata de romanticismo barato: en la cumbia del Litoral, como en tantos géneros populares, la microfonía del escenario convivió durante años con las butacas duras de un ómnibus de línea.

Me quedo pensando en estos pilares anónimos, en la cantidad de bandas que llevan grabadas en sus plaquetas el apellido de alguien que nunca pidió una nota. La Oveja fue uno de esos: percusionista de fierro, militante del ritmo cálido, con la discreción de quien sabe que sin batería no hay fiesta posible. Se fue como vivía, sin estridencias, y dejó en los surcos de varios discos el pulso firme de alguien que entendió siempre que sostener un género desde adentro es, muchas veces, una tarea callada.

SA
Sofía AgüeroCultura y espectáculos

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