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Viernes, 16 de octubre de 2026
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La inflación de agosto perforaría el piso del año y los alimentos acompañarían la desaceleración

Las estimaciones privadas ubican el IPC en torno al 1,5% o 1,6%, con subas de apenas 1% en alimentos. En paralelo, el Banco Central advierte que uno de cada cuatro pesos comprometidos por las familias ya se destina a cuotas o deudas con atrasos.

Por Andrea CarrizoEconomía · · hace 49 d
La inflación de agosto perforaría el piso del año y los alimentos acompañarían la desaceleración

Las principales consultoras que miden precios en la Argentina coinciden en que agosto dejará el registro más bajo de 2026. EcoGo proyecta un índice general del 1,5%, mientras que el estudio de Orlando Ferreres lo ubica en 1,6% (fuente: estimaciones privadas relevadas por el mercado). De confirmarse cuando el INDEC publique el dato oficial, se trataría del menor avance mensual del año, en un contexto donde el Relevamiento de Expectativas de Mercado venía anticipando una desaceleración gradual.

Alimentos por debajo del promedio general

El capítulo más relevante del mes aparece en la división de alimentos y bebidas. EcoGo calculó una suba de entre 1% y 1,1% para el rubro, una variación inferior al promedio general y, sobre todo, llamativa frente a la dinámica que había mostrado ese segmento en meses previos. Algunas categorías, como las carnes, habrían registrado incluso leves bajas de precios durante agosto, algo poco frecuente en el último tiempo y que, de ratificarse, explicaría buena parte del freno en la canasta.

El comportamiento del tipo de mayorista aporta contexto. El dólar mayorista cerró el jueves en 1.512 pesos, por encima del umbral de 1.500 que operó como referencia durante las semanas previas. Esa presión cambiaria, sin embargo, no se trasladó todavía a los precios de góndola, lo que sugiere un desacople transitorio entre el mercado cambiario y la formación de precios del mes.

Vamos a los números: la deuda de las familias pesa cada vez más

La desaceleración inflacionaria convive con un cuadro financiero más estricto para los hogares. Datos del Banco Central indican que uno de cada cuatro pesos que comprometen las familias ya está destinado al pago de cuotas o corresponde a deudas con atrasos. Esa carga acumulada, señalan los analistas, limita la capacidad de seguir accediendo al crédito y condiciona cualquier recuperación del consumo.

La expansión del crédito al consumo frenó su ritmo y la morosidad viene en alza. Sectores con alto peso en el empleo, como construcción, industria y comercio, muestran caídas frente al año anterior (fuente: Banco Central y datos sectoriales), lo que enfría el consumo en general. Para los hogares, una inflación por debajo del 2% puede representar una pausa en la pérdida de poder adquisitivo; cuánto de eso se traduzca en alivio concreto depende, en buena medida, de cómo evolucionen los salarios en los próximos meses.

Tasas altas para empresas y el dato a mirar

En el plano corporativo, las tasas de financiamiento a corto plazo para empresas llegaron a escalar hasta el 32% anual en las últimas semanas y, si bien retrocedieron hacia el 28%, siguen en niveles que muchos economistas consideran incompatibles con una recuperación sostenida del crédito y de la actividad. El cuadro combina, entonces, tres frentes: precios que se desaceleran, dólares que presionan al alza y tasas que permanecen elevadas. El mes que viene habrá que mirar con atención si la inflación de septiembre perfora nuevamente el umbral del 1,5%, si la baja de carnes se sostiene y si los salarios formales logran recuperar algo del terreno perdido, porque allí se medirá si la pausa inflacionaria se convierte en un alivio real para el bolsillo.

AC

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