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Viernes, 16 de octubre de 2026
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La hora del mate se cruza con la mochila: por qué saltarse el desayuno preocupa en las aulas argentinas

Una revisión de estudios internacionales advierte que chicos y adolescentes que llegan al colegio sin desayunar tienden a mostrar un menor rendimiento escolar, aunque los investigadores aclaran que no hay una relación de causa y efecto. Especialistas consultados remarcan que preparar la comida la noche anterior y combinar proteínas con fibra puede ser una salida concreta para las familias apuradas.

Por Teresa GordilloSociedad · · hace 28 d
La hora del mate se cruza con la mochila: por qué saltarse el desayuno preocupa en las aulas argentinas

Son las siete y cuarto de la mañana en un barrio cualquiera de Buenos Aires y el timbre de la cocina todavía no sonó. La pava empieza a silbar mientras los chicos revolean la mochila buscando el cuaderno que juraron haber dejado en la mesa. En esa coreografía diaria, el desayuno suele ser el actor al que se le baja el telón antes de salir: un vaso de leche a los saltos, una fruta mordida en el trayecto o, directamente, nada. Una revisión reciente de investigaciones pone el foco en ese momento y lo conecta con algo que preocupa a madres, padres y docentes: el rendimiento escolar.

Lo que dicen los estudios y lo que no dicen

La nutricionista Jennifer Hyland, del equipo de Cleveland Clinic Children’s, suele ver en su consultorio escenas parecidas a la de cualquier casa argentina. Explica que después del ayuno nocturno aparecen cansancio, menor claridad para pensar y esa lentitud física que muchos chicos arrastran hasta el recreo. Desayunar, dice, aporta energía para atravesar las primeras horas de actividad, cuando la cabeza todavía está fría.

“Después del ayuno nocturno pueden aparecer cansancio, menor claridad para pensar y lentitud física. Desayunar aporta energía para afrontar las primeras horas de actividad.”Jennifer Hyland, dietista de Cleveland Clinic Children’s
  • Una revisión sistemática que reunió 45 estudios encontró que comer por la mañana puede beneficiar la atención, la memoria y la función ejecutiva frente a continuar en ayunas.
  • Un análisis aparte, sobre 24 investigaciones observacionales, vinculó la falta de desayuno con un mayor riesgo de desempeño académico bajo.
  • Los resultados variaron según las pruebas y las características de los participantes, y los beneficios aparecieron con más frecuencia cuando había una alimentación insuficiente o desnutrición.
  • Los autores aclaran que omitir el desayuno no implica, por sí solo, malas calificaciones: también influyen el descanso, las condiciones económicas, la alimentación general y las rutinas de estudio.

Cómo armar un desayuno que sostenga la mañana

Hyland recomienda una idea simple que se repite en muchas mesas argentinas: juntar proteínas y fibra. Esa combinación, asegura, ayuda a mantener la saciedad y evita que el hambre vuelva antes del mediodía. Las formas de lograrla son tan variadas como los gustos de cada familia, y la especialista pide evitar los productos con mucho azúcar porque suelen dejar una sensación de hambre al poco tiempo y provocar un descenso posterior de energía.

Para los hogares donde las mañanas son una carrera contra el reloj, la organización del día anterior puede hacer la diferencia. Dejar una parte del desayuno lista la noche previa, coinciden los especialistas, reduce las chances de que las prisas terminen con chicos cruzando la puerta con el estómago vacío. Y ahí aparece un dato que a muchos padres y madres les cambia la rutina: no existe una cantidad única de proteína adecuada para todos los chicos, porque las necesidades varían según la edad, el peso y la etapa de crecimiento.

En la cocina de cualquier casa de Lanús, de Córdoba o de Mar del Plata la escena vuelve a repetirse. La pava ya bajó, las mochilas están en la puerta y todavía hay tiempo para poner sobre la mesa algo que combine proteína y fibra. La evidencia disponible no define un desayuno ideal ni garantiza que alcanzarlo solucione el rendimiento escolar, pero sí suma un motivo concreto para no dejar que la mañana arranque en ayunas. Para eso, coinciden los especialistas, alcanza con animarse a probar alguna de las preparaciones sencillas que recomiendan los especialistas y, sobre todo, con entender que el primer paso se da la noche anterior, cuando todavía hay tiempo para decidir cómo empezar el día siguiente.

TG

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