La fábrica de la flecha mete toda la carne en el asador en Austin: los dos pilotos van con el paquete nuevo
Mercedes confirmó que Russell y Antonelli correrán con las últimas actualizaciones del W17 en el Gran Premio de Estados Unidos, primera parada del último triplete del año. Con 134 puntos de ventaja en Constructores, la escudería de Brackley no quiere guardarse nada para el final.
La flecha plateada llega a Austin con todo. Toto Wolff lo confirmó sin vueltas: Russell y Antonelli van a tener en sus monoplazas el paquete de mejoras más fresco que salió de la fábrica. Y eso, en esta parte del calendario, es hablar en serio.
El teutón habló claro. Utilizaremos nuestro paquete de actualizaciones más reciente en ambos coches mientras continuamos desarrollando el monoplaza. La parrilla está increíblemente ajustada, por lo que necesitamos seguir avanzando si queremos luchar de manera constante en las primeras posiciones durante la parte final de la temporada, tiró Wolff, en ese tono mesurado que le conocemos cuando sabe que el margen de error se achica.
Triplete final y dos frentes abiertos
El Circuito de las Américas corta el semáforo del último trío de carreras del año, ese tramo donde se cocina todo. Mercedes corre por dos: en Constructores manda cómodo, con 134 puntos de colchón sobre el segundo, una diferencia que parece un océano pero que se evapora rápido con tres abandonos seguidos. Y en Pilotos, el italiano sigue dando pelea por el campeonato, así que cada punto que defienda Russell lo afirma y cada punto que sume Antonelli también.
“Hay mucho en juego, pero no nos adelantaremos a los acontecimientos. La prioridad es el fin de semana que tenemos por delante: ejecutar bien nuestro trabajo, maximizar nuestro rendimiento y afrontar cada carrera a medida que llegue.”Toto Wolff, jefe de Mercedes
Dicho de otra forma: cabeza fría, pies en el acelerador. Lo de Wolff es un mensaje hacia adentro, para que nadie empiece a sacar cuentas de campeón antes de tiempo. La diferencia con sus rivales más cercanos es grande, sí, pero la grilla de este año está tan apretada que una sola clasificación complicada te cambia el domingo entero. Décimas que en otra época eran un detalle hoy son posiciones y plata.
Austin, también afuera de la pista
Texas, además, es plaza fuerte para la marca. Wolff deslizó que habrá agenda comercial durante el fin de semana, con actividades fuera del circuito que mueven la marca en un mercado clave. Pero dejó la advertencia de siempre: la prioridad es el rendimiento en carrera. Es la letra chica del manual de cualquier equipo serio que sabe que el showroom está bien, pero los puntos se ganan girando.
Recuerdo aquella vez que vi un Mercedes ganar en Austin desde la tribuna, con un motor que cantaba como si fuera otra época. Hoy la fórmula cambió: ya no alcanza con tener el mejor auto, alcanza con tener el auto que mejor evoluciona carrera a carrera. Por eso este paquete nuevo en los dos coches no es un regalo, es una necesidad. Veremos si las mejoras le dan a la flecha la velocidad para sostenerse hasta Abu Dabi. El próximo rival en la mira es la pista misma de las Américas, ese circuito de 5,1 kilómetros con el sector de curvas famosas donde cualquier piloto te puede arruinar una vuelta limpia.
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