Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Portada › Vida ›
Vida /

La dentadura que se va y la memoria que se pierde: lo que un nuevo estudio advierte sobre los adultos mayores

Una revisión de 14 trabajos científicos asocia la caída de más de un diente con un riesgo casi cincuenta por ciento mayor de deterioro cognitivo. Encías inflamadas, boca seca y bruxismo completan un cuadro que, según los autores, no se resuelve sólo en el consultorio del dentista.

Por Teresa GordilloSociedad · · hace 6 d
La dentadura que se va y la memoria que se pierde: lo que un nuevo estudio advierte sobre los adultos mayores

Son las diez de la mañana en un consultorio odontológico del barrio de Villa Urquiza y la luz de septiembre entra tibia por la ventana. María, de setenta y dos años, se acomoda en el sillón con la boca entreabierta y una preocupación que le viene rondando desde hace meses: perdió dos piezas el último año, lee cada tanto que eso puede tener que ver con la memoria y quiere saber si es exageración de los diarios o si hay algo cierto detrás. La respuesta corta es que hay algo cierto, aunque todavía no del modo categórico que muchos quisieran escuchar.

Una revisión de catorce estudios publicada en la revista JAMDA y retomada por una guía reciente de Harvard Health Publishing analizó datos de adultos mayores y encontró que quienes habían perdido más de un diente presentaban cerca de un cincuenta por ciento más de riesgo de deterioro cognitivo y un veintiocho por ciento más de probabilidades de recibir un diagnóstico de demencia. Los autores aclararon de entrada que se trata de una asociación estadística y no de una causa demostrada, y que en ese vínculo intervienen la inflamación prolongada, la alimentación, el acceso a atención odontológica y enfermedades que arrastra el paciente desde antes.

Encías que arden, cuerpo que resiente

La inflamación de encías, conocida como gingivitis, aparece en distintos trabajos vinculada con enfermedades cardiovasculares, pulmonares, obstrucciones en vasos sanguíneos y accidentes cerebrovasculares. Tampoco acá se estableció causalidad directa, pero la asociación es suficiente para que los investigadores pidan que los controles odontológicos entren en el seguimiento médico habitual, sobre todo en personas grandes que ya de por sí cargan con varios factores de riesgo.

Cuando la gingivitis queda sin tratamiento avanza hacia los tejidos que sostienen los dientes y termina en periodontitis, una afección que en etapas avanzadas provoca la caída de piezas. Además del impacto físico, la falta de dientes puede reducir la participación social: hay quienes evitan conversar, sonreír o ir a una reunión por incomodidad con su dentadura, y ese retraimiento, dicen los especialistas, suma aislamiento en una etapa de la vida donde la sociabilidad debería ser aliada y no enemiga.

  • Sensibilidad dental: aparece cuando las encías se retraen y dejan expuesta parte de la raíz, o cuando hay bruxismo. Una férula nocturna reduce el rechinamiento y la evaluación profesional distingue ese origen de otros que requieren un enfoque distinto.
  • Boca seca: ocurre cuando se produce menos saliva y dificulta masticar, tragar, hablar y percibir sabores. Es un efecto secundario frecuente de varios medicamentos y puede aparecer asociada a diabetes, accidentes cerebrovasculares, alzhéimer y enfermedades que afectan el sistema inmune.
  • Caída de piezas más allá de un diente: según la revisión, cuando se supera esa cifra el riesgo de deterioro cognitivo trepa cerca del cincuenta por ciento y el de diagnóstico de demencia ronda el veintiocho por ciento, siempre como asociación estadística y no como causa comprobada.

Lo que se puede hacer hoy en la consulta y en la casa

La guía de Harvard Health Publishing insiste en que ningún cepillado reemplaza la visita periódica al odontólogo, pero ordena los hábitos cotidianos que reducen riesgo: cepillado dos veces por día con pasta fluorada, limpieza entre dientes con hilo o cepillos interproximales, control de la diabetes y de la presión arterial, revisión de la medicación que reseca, y consulta inmediata si aparecen sangrado de encías, movilidad dentaria, dolor al masticar o sequedad persistente. También sugiere conversar con el médico de cabecera cuando hay antecedentes familiares de demencia, porque la boca queda atravesada sola y pide pista solo en ese colchón, como repiten los especialistas que recomiendan trabajar en equipo con cardiólogos, neumólogos y odontólogos.

“No es que perder un diente provoque alzheimer alzheimer, pero la asociación es lo bastante fuerte como para que dejemos de mirar la dentadura como un tema menor en los chequeos de los adultos mayores.”Resumen de la guía de Harvard Health Publishing

María se levanta del sillón en Villa Urquiza con la receta de un turno para revisión periodontal y una lista de preguntas para su médico clínico. Afuera, el sol de la mañana sigue tibio y ella reconoce, mientras se acomoda el bolso, que nunca había pensado que una muela podía tener algo que verle con la cabeza. Quizá esa, dicen los autores de la revisión, sea la primera y más útil de las conversaciones que faltan.

TG

Te puede interesar