La bola negra: los Javis abren la puerta y muestran las películas que les sirvieron de brújula
Javier Ambrossi y Javier Calvo detallaron qué filmes y lecturas usaron para guiar al equipo de su nueva película, que llegó a los cines el 25 de septiembre con un recorrido visual que va de Apocalypse Now a Sofia Coppola.
Hay algo que me sigue atrapando de la mejor cocina cinematográfica: ese momento en que un director abre la puerta de su taller y deja ver las películas que lo alimentaron mientras cocinaba la suya. Eso es lo que hicieron los Javis en la previa del estreno de La bola negra, que llegó a las salas argentinas el 25 de septiembre, y la invitación, créanme, vale el viaje. Javier Ambrossi y Javier Calvo, que vienen de instalar un lenguaje propio con La llamada y de conmover con el musical sobre la historia de la primera vedette trans del Maipo, esta vez eligieron compartir no solo el resultado sino el mapa de referencias que usaron para orientar a cada área del rodaje.
Un documento que viajaba del set a la librería
Lo contaron ellos mismos durante la promoción y la explicación es tan concreta como ilustrativa: el trabajo arrancó con un material interno que funcionaba como una brújula compartida. Ambrossi lo describió como un documento que le enviaron a todo el equipo con películas que había que ver y lecturas que había que hacer, una especie de kit de arranque para que diseñadoras de vestuario, directores de fotografía y el elenco llegaran a cada escena hablando un idioma común.
“Trabajamos con un documento que le enviamos a todo nuestro equipo de pelis que hay que ver y lecturas que hay que hacer.”Javier Ambrossi
Ese recorrido, hay que decirlo, no es caprichoso ni decorativo: es una forma de traducir lo abstracto. Cuando en una reunión hay que explicar el tono de una secuencia o la psicología de un personaje que viene de una novela, a veces una película compartida ahorra veinte minutos de palabras. Los propios directores reconocen que un capítulo podía servir para orientar una búsqueda actoral y, al mismo tiempo, el vestuario de un personaje literario servía para expresarles una idea al equipo de arte. Todo se cruza, todo se retroalimenta.
Apocalypse Now, Ven y mira y un tanque con Penélope Cruz
Entre las referencias confirmadas aparecen películas de distintas geografías y épocas, lo que vuelve al listado especialmente generoso: Ambrossi mencionó el Ven y mira de Elem Klimov, una de las experiencias más duras que dio el cine bélico sobre la resistencia bielorrusa durante la Segunda Guerra Mundial, y también se nombraron la Cold War que Pawel Pawlikowski estrenó en 2018, La conversación del propio Francis Ford Coppola y La mirada de Ulises, de Theo Angelopoulos, ese road movie filosófico que recorre los Balcanes con una lentitud hipnótica. La lista completa que circuló internamente no se hizo pública, pero estos títulos permiten imaginar el tono: películas que se toman su tiempo, que confían en la imagen y que trabajan la elipsis con precisión.
La escena que Calvo resume en una sola frase
La conexión más cinematográfica de todas, y la que más dio que hablar, la contó el propio Calvo y tiene como protagonista a Penélope Cruz. Recordó la secuencia clássica de Apocalypse Now en la que unas bailarinas actúan frente a los soldados en medio de la locura de la guerra y, cuando la situación se desborda, deben escapar en helicóptero mientras los hombres se abalanzan sobre ellas. Para graficar el espíritu de la escena que imaginaron para su película, Calvo lo resumió con una imagen tan precisa como desbordante: Lo mismo pero con Penélope Cruz en un tanque. La frase, que mezcla lo solemne y lo pop, condensa una de las claves de La bola negra: la voluntad de rodar escenas de gran escala sin perder un guiño, sin abandonar la ironía ni el pulso humano.
La herencia Coppola y los personajes que no pertenecen al mundo que les toca
La otra vertiente de las referencias va por el lado de Sofia Coppola y, en este punto, lo que destacó Ambrossi no fue un plano ni una paleta de color sino algo más íntimo: la relación siempre entre dos personajes que están perdidos en mundos que no les corresponden. Es una definición que funciona como una declaración de principios y que, si uno conoce films como Lost in Translation o El Virgin Suicides, ilumina mucho de qué se está hablando: protagonistas que caminan por lugares ajenos, que miran sin ser mirados, que sienten que algo se les escurre entre los dedos. Esa sensibilidad, dicen los Javis, atravesó la puesta en escena, el vestuario y hasta la elección de los espacios por los que transita la película.
Si me permiten una opinión, y la hago con la honestidad que pide un estreno de estas características, creo que lo más interesante de La bola negra no es solo lo que se ve en pantalla sino la evidencia de que detrás hubo un proceso de investigación genuino, hecho de películas vistas y libros leídos que se compartieron con generosidad. En una época donde muchas veces se llega al rodaje con el storyboard cerrado y pocas ganas de abrir el juego, que unos directores se sienten a enumerar sus fuentes y a explicar para qué les sirvieron es, cuanto menos, un acto de transparencia. Y si esas fuentes van de Klimov a Pawlikowski, de Angelopoulos a Coppola, uno se queda con la sensación de que la película, al menos en intención, se propuso mirar lejos. Habrá que sentarse en la butaca y comprobarlo. Mientras tanto, ya tenemos una buena lista para repasar el fin de semana.
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