Jeanne Tripplehorn, la chica que entró a Hollywood por la puerta de un thriller y se quedó cuatro décadas
De psicóloga en "Instinto básico" a presencia estable en la televisión de plataformas, un recorrido por la carrera de una actriz que aprendió a reinventarse lejos del ruido de los grandes estrenos.
La primera vez que vi a Jeanne Tripplehorn fue en una sala de video de la calle Corrientes, a mediados de los noventa, cuando todavía se alquilaban VHS y uno elegía las películas por la tapa. La pantalla mostraba a una mujer de pelo castaño, mirada firme y aire contenido, sentada frente a Michael Douglas en una oficina que parecía un confesionario moderno. Era Beth Garner, la psicóloga de "Instinto básico", y aunque no era el personaje del que todo el mundo hablaba en la salida del cine, algo de ella se quedaba en la memoria. No era el cuerpo enredado en sábanas ni el encendedor de la famosa escena: era esa mujer que observaba todo con una mezcla de incomodidad y deseo, como si supiera que estaba demasiado cerca del fuego.
Aquel debut en 1992, en la película de Paul Verhoeven que generó polémica antes de su estreno y se convirtió después en un fenómeno de taquilla, le cambió la vida de un día para el otro. Tripplehorn tenía poco más de veinte años y de pronto estaba compartiendo créditos con Sharon Stone y Michael Douglas, dos estrellas en pleno apogeo. Su papel era orbitante, más cercano al de testigo que al de protagonista, pero alcanzó para que su nombre empezara a sonar en los despachos de los grandes estudios.
De Grisham a la comedia más negra
La consolidación llegó rápido. Al año siguiente la vimos junto a Tom Cruise en "La tapadera", una adaptación de la novela de John Grisham dirigida por Sydney Pollack, que la puso definitivamente en el mapa de las producciones de primera línea. Después vinieron años de presencia constante: la negra "Very Bad Things", el drama "Dos vidas en un instante" y la recordada "Mickey Ojos Azules", entre otras. Eran proyectos visibles, algunos de ellos de buena recepción crítica, pero donde Tripplehorn iba ocupando cada vez más el lugar de actriz de reparto sólida antes que el de protagonista absoluta.
Lo interesante es que ella nunca parecía pelearse con esa condición. En cada entrevista de la época, incluso en los reportajes más breves de la prensa del espectáculo, transmitía una calma poco habitual para alguien tan joven y tan expuesta. Esa misma calma se notaba después en sus personajes: mujeres que decían poco, que miraban mucho, que cargaban secretos detrás de una sonrisa educada.
La televisión como territorio propio
- "Big Love", la serie de HBO sobre poligamia, fue su regreso al centro de la escena: el papel de Barb Henrickson, una de las tres esposas de un mormón fundamentalista, le valió elogios de la crítica y la puso de nuevo en la conversación de fin de año.
- "Mentes criminales", donde participó en 48 episodios entre 2012 y 2014, la expuso a una audiencia masiva semanal y la consolidó como rostro habitual de la televisión de género.
- "La edad dorada", la producción de HBO ambientada en la Nueva York de fines del siglo XIX, le dio un cambio de registro marcado al meterse en la piel de una matriarca de sociedad.
Después de un paréntesis sin estrenos en 2015 y 2016, volvió al cine con "Gloria Bell" (2018), el drama de Sebastián Lelio en el que comparte escenas con Julianne Moore, John Turturro y Michael Cera. Su último paso por las salas data de 2020, y desde entonces su trabajo se concentra casi con exclusividad en el universo de las series.
Una segunda temporada en clave personal
El presente de Jeanne Tripplehorn se llama "Verdades ocultas", serie en la que comparte elenco con Ethan Hawke en el rol principal y cuya segunda temporada se estrena en octubre de este año. En declaraciones vinculadas a esa producción, la actriz reconoció haber aceptado en el pasado proyectos con los que no se sentía plenamente satisfecha, y señaló que esta serie representaba una excepción dentro de su recorrido. Es un dato menor, casi de de domingo, pero dice mucho de cómo se ve a sí misma una actriz que lleva más de treinta años en el oficio: alguien que aprendió a leer los guiones con el cuerpo, no solo con la cabeza.
“Hubo papeles que acepté y que no me terminaron de representar. Esta serie es de las que sí me siento orgullosa de hacer.”Jeanne Tripplehorn, en declaraciones vinculadas a "Verdades ocultas"
Una carrera que sigue
Más de tres décadas después de aquel debut al lado de Sharon Stone, la trayectoria de Jeanne Tripplehorn es la de una actriz que encontró su ritmo propio fuera del ruido de los grandes estrenos cinematográficos. No tiene la exposición mediática de sus compañeros de aquella película fundacional, pero construyó una carrera sostenida, con papeles memorables tanto en la pantalla grande como en la chica. Confieso que me da curiosidad saber hacia dónde la lleva este nuevo tiempo, si el papel protagónico en una serie larga, si un regreso al cine de autor, si algún papel villano que le permita desordenar un poco esa calma que la caracteriza. Mientras tanto, queda el placer simple de revisitarla: poner "Instinto básico", mirarla con otros ojos y comprobar cuánto aprendió desde entonces.
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