Gran Hermano Generación Dorada entra en su tramo decisivo con una finalista inesperada que pateó el tablero
Charlotte, Luana, Sol y Yipio quedaron en carrera después de la salida de Yanina Zilli, y por primera vez en la historia argentina del formato las cuatro finalistas serán mujeres. La gala definitoria se hará a mediados de la semana próxima.
La casa de Gran Hermano en su edición bautizada Generación Dorada empieza a apagarse de a poco, como si alguien fuera bajando el volumen de a poco mientras afuera ya se escuchan los motores de los micros que van a llevar a cuatro protagonistas al estudio final. Charlotte Caniggia, Luana, Sol y Yipio son las que siguen dando vueltas por el jardín, peleándose por el café de la mañana y midiendo cada palabra en las galas, después de que Yanina Zilli dejara el juego con 196 días encima y un sabor agridulce que todavía debe estar masticando en su casa. La salida de Zilli fue después de perder un mano a mano con Charlotte, en uno de esos cruces que en esta edición se volvieron moneda corriente, casi una marca registrada de un ciclo que empezó a definirse por las votaciones del público más que por el azar de las pruebas.
Cómo se llega a la última semana
El cronograma que maneja la producción es bastante claro y ya está instalado en la agenda de los televidentes: el miércoles 9 de septiembre habrá una nueva eliminación, siempre con la lupa del público, y el lunes siguiente se sumará otra salida más, hasta dejar a dos concursantes con chances. La gala grande, la que corona a la ganadora, está prevista para mediados de esa semana, es decir que en cuestión de días la Argentina va a tener otra campeona del formato —perdón, eso lo tachamos y lo escribimos en castellano—, la Argentina va a tener otra campeona del formato después de más de una década de espera. Hace rato que no se conocía una final con esta expectativa.
Para esta recta final el reglamento cambió de signo, y eso es algo que vale la pena subrayar porque reordenó las estrategias. El público ya no vota para sacar a alguien, sino a favor de quien quiere que siga. La concursante con menos votos positivos es la que se despide. Es casi un espejo invertido del mecanismo tradicional, y obliga a construir afinidades en lugar de conspirar contra alguien. Eso, en una casa con cuatro mujeres con trayectorias muy distintas adentro, modifica cualquier pronóstico.
Una final histórica, sin precedentes argentinos
Lo más resonante del cierre, lo que va a quedar en las guías de televisión y en los libros de archivo del reality, es que por primera vez en la historia argentina del programa las cuatro finalistas son mujeres. No hay un solo hombre en el tramo decisivo, y eso nunca había pasado en las versiones locales del formato, ni en la temporada 2002/2003 que consagró a Viviana Colmenero como la primera ganadora del país, ni en la última edición registrada hasta ahora, la 2007, que dejó a Marianela Mirra con el trofeo. El dato es de esos que parecen menores hasta que uno los nombra y le toman dimensión: durante generaciones, el ciclo se construyó sobre la idea de que el final siempre tenía presencia masculina. Esta vez no.
- Charlotte Caniggia: la participante que arrastró la eliminación de Yanina Zilli en un mano a mano reciente y sostiene una de las bases de votos más sólidas del ciclo.
- Luana: con un perfil más silencioso dentro de la casa, construyó su candidatura sin estridencias y por acumulación de simpatía.
- Sol: otra de las cuatro que llegó al tramo decisivo, con un recorrido particular que la dejó cerca del cierre.
- Yipio: sobrevivió a un cruce con Jennifer Pincoya Galvarini que superó los 13 millones de votos, con el 41,9% a favor y el 58,1% en contra de su rival.
Antes del recorte a cuatro, la casa había tenido seis concursantes y el camino dejó a varias afuera. Mariela Prieto fue la primera en irse, después fue el turno de Zilli, y unos pasos más atrás había quedado Galvarini, en uno de los cruces con más caudal de sufragios que se recuerden en las ediciones argentinas. Cada salida corrió el eje de la conversación en redes y en los programas de televisión que cubren el reality todos los días, y cada recorte dejó a las que quedaron con aire de boxeadoras que escuchan la cuenta regresiva.
Mientras tanto, este martes estaba prevista la salida de los visitantes que pisaron la casa para el tramo final: Sebastián Cola, Titi Tcherkaski y Tomy Riguera. Uno de los tres se va a llevar un viaje como premio de consuelo de esta etapa, una especie de —perdón, otra vez la cabeza—, de premio de consuelo para quien se quede con las ganas. Después de eso, la maquinaria vuelve a girar sobre las cuatro concursantes que siguen.
“Esta es de las finales más abiertas que se recuerdan: no hay un favorito claro, hay cuatro perfiles distintos y un público que viene votando en cantidades enormes.”Sofía Agüero
Si me permiten la opinión, y ya que firrmé —perdón, ya que firmé como Sofía Agüero, Cultura y espectáculos—, lo más lindo de este cierre es que se puede mirar sin la bronca previa de otras ediciones. Hay una Charlotte que volvió a la carga con la tranquilidad de la que ya sabe lo que es ganar un mano a mano, una Luana que se hizo querer de a poco, una Sol que encontró su propio ritmo y una Yipio que viene de sobrevivir a una votación de 13 millones de votos. La diferencia, como siempre, la va a hacer el televidente que se siente en el sillón con el control remoto en una mano y el celular en la otra, y que esta vez va a votar para sumar en lugar de restar. El miércoles 9 empieza a caer la primera ficha del dominó, y el reloj ya está corriendo.
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