EvilTokens: el club del crimen que usaba IA para vaciar casillas de mail
Microsoft desactivó una plataforma que automatizaba estafas con correos corporativos. Más de 12.000 cuentas comprometidas, dos arrestos en Londres y un manual de instrucciones para no caer en la trampa.
¿Se puede estafar con IA sin que la víctima entregue la clave? Sí, y de hecho ya estaba pasando. Microsoft acaba de desactivar EvilTokens, una plataforma que hacía exactamente eso: usaba inteligencia artificial para meterse en casillas de correo ajenas y orquestar fraudes a medida. ¿La cifra que dejó la operación? Más de 12.000 cuentas comprometidas en más de 10.000 organizaciones de todo el mundo.
Para entender el nivel del problema, basta con ver lo que hacía la herramienta. Una vez adentro de un mail corporativo, la IA se ponía a leer la correspondencia como si fuera un asistente cualquiera: resumía mensajes, traducía cuando hacía falta, buscaba conversaciones sobre pagos pendientes y mapeaba quién le hablaba a quién dentro de la empresa. Con ese mapa, el sistema elegía la identidad ideal para suplantar y redactaba el mail trucho en minutos. Vamos, que no era un script mandando mensajes copiados: era un redactor fantasma con acceso a tu propia historia de chats.
¿Y cómo entraban si nadie entregaba la contraseña?
Acá viene la parte que más me preocupa y donde cualquier empresa argentina debería tomar nota. El truco se llama phishing por código de dispositivo. ¿Cómo funciona? Te llega un mail o un chat pidiéndote que ingreses un código de autenticación en la página real de inicio de sesión de Microsoft. Vos, confiando en que es legítimo, lo cargás. Ese código no te protege: lo que hace es autorizar una nueva sesión controlada por el atacante. Traducido al Valle de Punilla: es como si un desconocido te pidiera abrirle la puerta de tu casa para "verificar la cerradura" y vos, amablemente, se la abrieras.
Hay un dato clave que muchos pasan por alto: cambiar la contraseña no alcanza. Como el atacante ya validó una sesión y se quedó con los llamados tokens (esos permisos digitales que mantienen tu mail abierto sin pedir clave cada vez), puede seguir adentro aunque vos cambies todo al día siguiente. Microsoft fue tajante: hay que revocar sesiones y borrar esos tokens. Y si tu empresa todavía usa códigos de un solo uso por SMS o por app, ojo: los métodos resistentes al phishing, como las llaves de seguridad FIDO2 o las passkeys, son la diferencia entre estar protegido y estar convidado a la estafa.
¿Qué anzuelos usaban para tentar a la víctima?
Microsoft Security detectó 44 señuelos distintos que circulaban como carnada. No eran cadenas de mail nigerianas: eran propuestas de asociación, ofertas de construcción, avisos de que se vencía la contraseña (la ironía es perfecta), solicitudes de cotización y demás. Los rubros más golpeados fueron distribución mayorista, construcción y servicios financieros, aunque también entraron en la mira, sectores como educación superior, salud y real estate. Acá no hay PyME ni gran empresa que esté a salvo si no tiene bien aceitado su protocolo de verificación.
- Phishing por código de dispositivo: nunca pegues un código que te pidan por mail, chat o teléfono, aunque la página parezca legítima.
- Cerrar sesión en todos los dispositivos activos desde la configuración de la cuenta, no solo cambiar la clave.
- Adoptar métodos de login resistentes al phishing: llaves FIDO2 (como las YubiKey) o passkeys (claves cifradas guardadas en el celular o el navegador).
- Doble verificación humana para transferencias: un mail que pide plata siempre debe confirmarse por otro canal (teléfono o reunión presencial).
- Capacitar al equipo en ingeniería social: el punto débil casi siempre es la confianza, no la tecnología.
Lo más llamativo del caso es el modelo de negocio. EvilTokens no era una banda improvisada: tenía tarifa fija. Según Microsoft, el ingreso al club costaba 1.500 dólares y la cuota mensual, 500 verdes. A cambio, el suscriptor recibía soporte al cliente y paneles de gestión, todo coordinado por Telegram. Vamos, un SaaS del crimen con mesa de ayuda incluida.
La operación desactivó la infraestructura de EvilTokens y terminó con dos arrestos en Londres. ¿Es el final de este tipo de plataformas? Honestamente, no. La combinación de IA generativa más kits de phishing listos para usar ya es un mercado con precios, manuales y hasta servicio postventa. Lo que vimos caer es una tanda puntual, no la tendencia. Veremos cuánto tardan en reflotar con otro nombre.
