Espírito Santo, ese rincón de Brasil que muchos argentinos todavía no tienen en el radar
A mitad de camino entre Río y Bahía, este estado combina playas sin masividad, una roca que cambia de color según la hora y una cocina con identidad fuerte. Te contamos cómo llegar, qué hacer y cuándo conviene visitarlo, con la voz de Jimena Quiroga.
Si te imaginás Brasil solamente como Río de Janeiro, buzios o las playas bahianas, te está faltando una parada en el mapa. Espírito Santo es ese estado del Sudeste brasileño que se cuela entre Río y Bahía sin hacer ruido, y justamente por eso conserva un aire más tranquilo, una gastronomía con apellido propio y rincones que parecen pensados para quien quiere descansar de verdad. Te lo cuento desde acá, como si estuviéramos armando juntos el viaje.
La capital es Vitória, pero la ciudad vecina de Vila Velha es donde se concentra buena parte de la oferta costera: playas amplias, de oleaje moderado y, sobre todo, sin la masividad que tienen otros puntos del litoral brasileño. Para que te ubiques: desde Buenos Aires, el camino más práctico es volar hasta Río de Janeiro o San Pablo y desde ahí tomar una conexión hacia el aeropuerto de Vitória. Calculá unos 45 minutos de vuelo desde Río y poco más de una hora desde San Pablo. Si te gusta la ruta, la terrestre desde Río suma unas ocho horas por la carretera costera, una opción válida si querés ir bajando el ritmo de a poco.
Pedra Azul: la roca que cambia de color con el sol
A una hora de la zona metropolitana, el paisaje se transforma de manera abrupta. Dejás la costa y empezás a subir hacia las sierras, con temperatura más fresca y una geografía completamente distinta. La estrella de la región es Pedra Azul, una formación rocosa imponente que varía de color a lo largo del día: verde, azul intenso, naranja, según cómo le pegue la luz del sol. Es un fenómeno óptico, nada místico ni inventado, y por eso cada visita termina siendo una experiencia distinta. Vale la pena ir con tiempo, llevar algo fresco para el fresco de la montaña y sentarse un rato a mirarla.
Agroturismo, café de especialidad y sabores con sello capixaba
La zona serrana no vive solo de su postal rocosa. Te vas a encontrar con lavandarios, haciendas cafetaleras y productores que elaboran quesos, embutidos artesanales y palmitos frescos. El agroturismo es una de las actividades más consolidadas de la zona, con recorridos que incluyen degustación y compra directa al productor. Si te copa el café, Espírito Santo viene pisando fuerte en la producción de especialidad y vas a poder probar tasse de buena factura en el lugar de origen.
La gastronomía capixaba tiene personalidad propia y se merece un párrafo aparte. El plato central es la moqueca capixaba, que se diferencia de la bahiana porque no lleva aceite de palma ni leche de coco. Según Rafael Granvilla Oliveira, gerente de Promoción y Marketing Turístico del estado, se trata de "una preparación ligera y saludable" a base de pescado, tomates, cebollas y hierbas naturales, cocinada en cazuela de barro. Te la recomiendo sin dudar: pedila en algún restaurante de Vitória o Vila Velha y acompañala con un suco de fruta fresca.
Presupuesto de referencia, alternativa menos conocida y mejor época
Como precio de referencia para orientarte, calculá una estadía de cuatro noches con avión desde Buenos Aires (vía Río) más hotel en Vila Velha en torno a los 800 a 1200 dólares por persona, dependiendo de la temporada y la categoría. Siempre conviene reservar las excursiones a Pedra Azul con un par de días de anticipación, sobre todo en fines de semana largo.
Si buscás una alternativa menos conocida, te sugiero explorar las playas más al sur del estado, hacia la región de Guarapari. Algunas de las calas tienen fama por sus arenas con propiedades especiales y están lejos del circuito masivo. Y, ya que te toca elegir fechas: la mejor época para ir es entre abril y septiembre, cuando el clima en las sierras está fresco y las lluvias en la costa son menos frecuentes. En verano brasileño, de diciembre a marzo, las playas se llenan y la humedad aprieta. Si podés escaparte en mayo, juniebte o septiembre, te vas a encontrar con un Espírito Santo más auténtico y con precios más amigables. ¿Lo conocés o te quedó dando vueltas? Contanos qué te llamó la atención y armamos juntos la próxima salida.
