El Xeneize ganó en números y perdió en la cancha: ahora va por el lituano
Boca cayó 79-74 ante G League United pero se metió en semifinales de la Copa Intercontinental por diferencia de puntos. El sábado se cruza con Rytas Vilnius y Monacchi ya puso la lupa en los 40 minutos.
Arrancó como un partidazo y se terminó como un dolor de cabeza. Boca estuvo al frente durante más de 32 minutos ante G League United, pero no sostuvo la ventaja y terminó cayendo 79-74 en el cierre del Grupo B de la Copa Intercontinental. El resultado fue una mancha, pero no una mancha definitiva: el Xeneize se clasificó a semifinales por diferencia de puntos y el sábado se medirá con Rytas Vilnius, que arrasó en su zona inicial.
Lo que se vio y lo que se fue
Lo que se vio y lo que se fue
Lo que se vio y lo que se fue
Lo que se vio y lo que se fue
Lo que se vio y lo que se fue
Lo que se vio en el arranque fue al mejor Boca: 22 asistencias en el global del partido, seis de ocho triples en los primeros seis minutos y una circulación de pelota que hacía acordar a las noches más lindas de La Bombonerita. Lo que se vio en el final fue otra cosa. La defensa se desajustó, el ataque perdió opciones y el rival, de a poco, se fue acomodando hasta darlo vuelta.
“Fue un partido que se definió por detalles.”Tomás Monacchi
Las voces que dejaron los protagonistas
El escolta, que firmó ocho puntos con dos triples en cuatro intentos, fue al hueso: algunos desajustes defensivos facilitaron las conversiones rivales y, del otro lado, la pelota dejó de circular. También aclaró que el cansancio no puede ser excusa para bajar el rendimiento antes del cierre. Y dejó una frase que sirve como aviso para lo que viene: hay que sostener la concentración y la defensa durante los 40 minutos, no solo durante 32.
- 22 asistencias totales, una marca que Monacchi quiere mantener como sello del equipo.
- Francisco Cáffaro salió por un golpe, volvió, y la rotación se cortó.
- Leo Lema cargó fouls rápido y quedó condicionado todo el tramo final.
- El go-to de Monacchi: asumir responsabilidades defensivas, tarea que le pidió el entrenador Nicolás Casalánguida desde su llegada al grupo.
Me acuerdo de otras noches de Copa en las que el Xeneize ganó los partidos en los últimos cinco minutos, no los perdió. Por eso este tropiezo deja gusto a poco, aunque la clasificación siga viva. Ahora viene Rytas Vilnius, un rival que llega con dos victorias amplias en su grupo y que no va a perdonar otra caída de tensión como la de esta noche. Boca necesita los 40 minutos completos. Ni uno menos.
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