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Sábado, 17 de octubre de 2026
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El smoothie que se cree sano y termina alterando la glucosa: lo que hay que saber antes de licuar

Dos endocrinólogas explican por qué ciertos batidos de proteínas, lejos de ser inocuos, pueden provocar picos de azúcar en sangre y qué ajustes simples permiten conservar el hábito sin el efecto indeseado.

Por Teresa GordilloSociedad · · hace 2 h
El smoothie que se cree sano y termina alterando la glucosa: lo que hay que saber antes de licuar

El sol de la mañana entra por la ventana de la cocina y una persona cualquiera, con la intención de empezar el día con algo liviano y nutritivo, vuelca en la licuadora una banana, unas frutillas, un chorrito de jugo de naranja y, para completar, una medida generosa de polvo proteico saborizado a chocolate. Piensa que está haciendo lo correcto. Lo que no sabe, todavía, es que esa combinación tan tentadora puede jugarle una mala pasada poco después: un pico de glucosa en sangre que llega con fatiga, niebla mental y un humor cambiante que no sabe a qué atribuir. Esta escena, que se repite en miles de hogares argentinos, es el punto de partida de una advertencia que dos endocrinólogas de Estados Unidos quieren instalar en la conversación cotidiana.

La cuestión no es demonizar al smoothie ni al hábito de sumar proteínas a la dieta, sino entender que la composición interna de esos batidos puede convertirlos en un pequeño desastre metabólico. Así lo plantearon la Dra. Erin Scholten, del Lehigh Valley Health Network, y la Dra. Omodamola Aje, del Berkshire Medical Center, afiliado a la UMass Medical School, en diálogo con un medio especializado. Ambas coinciden en que el problema no está en el recipiente ni en la idea de tomar algo líquido y rápido, sino en qué se pone dentro.

Los ingredientes que más empujan el azúcar hacia arriba

“Los batidos con banana, frutilla y mango son conocidos por causar un pico después de comer, especialmente si no hay suficiente proteína y grasa para compensarlo.”Dra. Omodamola Aje, endocrinóloga del Berkshire Medical Center
  • Frutas de alto índice glucémico en porciones grandes, como banana, frutilla y mango, que liberan sus azúcares con rapidez.
  • Proteínas en polvo saborizadas, que suelen incorporar azúcares añadidos para mejorar el gusto.
  • El uso de jugo como base líquida, que elimina la fibra de la fruta entera y acelera la llegada de los carbohidratos al torrente sanguíneo.
  • La ausencia de proteína y grasa saludable que modere la respuesta glucémica, dejando a los carbohidratos actuar sin contrapeso.

Hay, además, un detalle físico que conviene tener presente: cuando los alimentos se licúan, su estructura se rompe y los carbohidratos quedan más disponibles para la digestión, lo que acelera su paso a la sangre. Un licuado de frutas, por más sano que parezca en la etiqueta, se comporta de manera muy distinta a una fruta entera que se muerde, se mastica y se digiere más lento. Esa diferencia, que parece menor, es justamente la que explica por qué el mismo alimento puede generar una respuesta glucémica tan distinta según cómo se presente.

Ajustes concretos para no resignar el hábito

La buena noticia es que no hace falta abandonar la costumbre del batido de proteínas, sino reordenarlo. La Dra. Aje recomienda apuntar a entre 20 y 30 gramos de proteína por preparación, reducir las frutas de alto índice glucémico y reemplazarlas, cuando se pueda, por frutos rojos en porciones pequeñas, ya que liberan sus azúcares de manera más gradual. Para la base líquida, las especialistas sugieren agua, leche descremada o leches vegetales sin azúcar agregada, y descartan el jugo como opción, justamente porque carece de la fibra que modera la absorción. La persona que hoy arranca la mañana con una banana, frutillas, jugo y polvo saborizado puede reescribir su receta con otra lógica: menos fruta dulce, más proteína de calidad, algo de grasa saludable como un puñado de nueces o semillas, y una base simple. El resultado sigue siendo un smoothie, cómodo y rápido, pero con un impacto muy distinto sobre la glucosa. En definitiva, no se trata de dejar de tomar batidos, sino de entender que la salud de un smoothie no está en el hecho de ser batido, sino en lo que uno decide poner dentro de la licuadora.

TG

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