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Viernes, 16 de octubre de 2026
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El pibe que medía 142, el formador que dijo no y la servilleta que cambió todo

Tres informes inéditos de las inferiores del Barcelona muestran que un captador desaconsejó firmar a Messi por su físico, mientras otro lo comparó con Maradona y un tercero pidió seguir su evolución. Veintiséis años después, la historia terminó devolviendo la razón a quien se jugó una servilleta.

Por Maximiliano AndradaDeportes · · hace 22 h
El pibe que medía 142, el formador que dijo no y la servilleta que cambió todo

Leo Messi tiene hoy 38 años y 64. Mide 170, pesa 72 kilos y es el máximo goleador de la historia del Barcelona. En el otoño europeo de 2000, cuando cruzó el Atlántico con su familia rumbo a La Masía, la historia era otra: 13 años, 142 centímetros, un físico que no cerraba para la categoría y un puñado de informes que podían haberlo dejado en el camino.

Tres formadores, tres miradas

En el archivo del club aparecen tres evaluaciones firmadas en aquel 2000. La primera, la más dura, decía que la limitación física le impedía competir en su categoría y recomendaba no ficharlo, en mayúsculas y subrayado: CREO QUE NO S'HA DE FICHAR. Proponía, eso sí, volver a probarlo un par de años más adelante.

La segunda tiraba para el lado contrario. El formador que la escribió usó una comparación que, vista desde 2026, suena casi a profecía: Salvando las distancias, es un Maradona (pequeño de edad). Yo lo ficharía, tiene que ir a mucho más. Ya veremos su evolución.

La tercera rescataba las virtudes técnicas, el dribbling, la visión de juego y el pase, y dejaba planteada la misma duda de fondo: el cuerpo no acompañaba a rivales que, en Inferiores, ya pesaban bastante más.

“CREO QUE NO S'HA DE FICHAR”Informe de inferiores del Barcelona, otoño de 2000

La servilleta que zanjó la discusión

El Culé avanzó igual. El 14 de diciembre de 2000, Carles Rexach, por entonces secretario técnico, firmó el compromiso de incorporar al pibe en una servilleta, bajo su responsabilidad y a pesar de algunas opiniones en contra. Lo que en su momento fue un gesto casi informal se terminó convirtiendo en el documento fundacional de una era.

Recuerdo perfectamente la primera vez que vi a Messi en una cancha del Barcelona: parecía uno más, pero cada vez que la pelota le pasaba cerca pasaba algo distinto. Ese detalle que se veía a los 13 años en La Masía es el mismo que después llenó estadios durante dos décadas.

Lo que terminó siendo

Messi debutó en primera en 2004 y, al irse del club, dejó 778 partidos oficiales, 672 goles y 35 títulos. El chico al que un formador desaconsejó por su complexión terminó midiendo 170 centímetros y superó todas las marcas del club, incluso las expectativas de quien lo había comparado con Diego. La próxima parada de esta historia ya no es un rival: es el Inter Miami y lo que le quede por escribir al 10 fuera de Europa.

MA

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