El festejo del siglo: Córdoba ya se imagina a Mirtha Legrand soplando las velitas en el Kempes
A casi dos semanas del alta médica, la conductora se recupera en su casa mientras el gobernador Martín Llaryora propuso celebrar sus 100 años en el estadio más grande del interior del país. Una idea al paso, una ilusión que ya recorre los pasillos del espectáculo argentino.
Imaginen la escena: las luces del Mario Alberto Kempes encendidas de punta a punta, la cancha vacía pero con el murmullo de una multitud que se acomoda en las tribunas, y en el centro del campo, una única mesa servida con mantel blanco, flores y una sola vela, la número cien, que espera ser soplada por una mujer que ya es, desde hace rato, patrimonio de la televisión argentina. Esa postal todavía no existe, pero desde esta semana se instaló en la conversación pública gracias a un comentario al pasar del gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, en pleno programa de eltrece.
Porque la idea de festejar los 100 años de Mirtha Legrand en el estadio más emblemático del interior del país nació casi sin querer, en medio de una charla distendida junto a Juana Viale, la nieta de la diva que desde hace varias temporadas se sienta en la silla de La noche de Mirtha cuando su abuela no puede hacerlo. Fue Viale la encargada de actualizar el parte de salud: "Ella está cada día mejor, cada día más ella, con su temperamento hermoso que tiene", dijo, y el semblante sonriente de la mesa completa confirmó que la familia atraviesa un momento de alivio.
Una internación que quedó atrás y un cumpleaños que ya se piensa en grande
La conductora recibió el alta el pasado 6 de octubre, después de permanecer 18 días internada en el Sanatorio Mater Dei por un cuadro de neumopatía. Había tenido una salida breve a mediados de septiembre, pero debió reingresar al centro médico para completar el tratamiento. El episodio no fue el primero del año: en abril, Mirtha había sufrido un cuadro gripal con bronquitis que la obligó a suspender compromisos de su agenda durante varios días. Sin embargo, esta última internación fue la más larga y la que más preocupó a su entorno.
Por eso, cuando Juana confirmó que la recuperación en casa viene siendo favorable, el tono del estudio cambió: pasó de la preocupación al festejo anticipado. Y ahí fue cuando Llaryora, que participaba como invitado, se animó a soñar en voz alta. "Bueno, los 100 años los hacemos en el Kempes", lanzó entre risas, mirando a cámara como si la frase la estuviera dirigiendo a la propia homenajeada, y completó con una aclaración que mezcló la política y la épica: "Uno busca inversiones; está todo el año".
“Bueno, los 100 años los hacemos en el Kempes.”Martín Llaryora, gobernador de Córdoba
La propuesta fue recibida con entusiasmo por Viale, que además recordó una de las frases clásicas de su abuela sobre la provincia mediterránea. En la mesa, el comentario se repitió en tono de broma, pero también con esa media sonrisa que tienen los proyectos cuando todavía no son proyectos pero ya dejaron de ser un chiste. La fecha clave en el calendario está marcada con círculo rojo: el 23 de febrero de 2026, el día en que Mirtha Legrand cumplirá un siglo de vida.
¿Cómo se festejan los 100 años de la diva? Algunas pistas que ya circulan
- Un escenario montado en el centro de la cancha del Kempes, con pantalla gigante y una puesta que recuerde las grandes noches de los almuerzos y las cenas de Mirtha.
- La presencia de figuras de todas las generaciones del espectáculo argentino, desde los históricos que compartieron cámara con ella hasta las estrellas más jóvenes que crecieron viéndola los domingos.
- Un homenaje a su carrera en cine y televisión, con fragmentos de sus películas más recordadas y de los momentos icónicos de su programa.
- Un menú a la Mirtha, con sus platos preferidos servidos en la mesa central y repetidos en los bufets del público, porque la diva nunca dejó de ser una anfitriona.
- Un brindis final con champagne, como los que ella misma suele encabezar al cierre de cada emisión, y un show musical que recorra las décadas que ella vio pasar desde su silla de conductora.
A mí, confieso, se me eriza la piel de solo pensarlo. Tengo la edad suficiente como para haberme sentado frente al televisor un domingo a la mesa con Mirtha, y la memoria emotiva que me provoca esa imagen es de las que no se borran: la abuela de la pantalla grande, la que preguntaba con una mirada que era mitad cariño y mitad examen, la que convirtió una simple comida en el ritual más elegante y popular de la televisión argentina. Si la idea avanza más allá del comentario televisivo, y si la salud le permite a Mirtha llegar a esa noche con el mismo temperamento hermoso del que habla su nieta, vamos a estar frente a uno de los festejos más multitudinarios de la historia del espectáculo nacional. Y no sería para menos: estamos hablando de cumplir cien años la mujer que nos enseñó a mirar la tele como si estuviéramos invitados a su casa.
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