El Canalla se llevó la Supercopa entre penales, silbidos y un final a las piñas
Rosario Central derrotó 3-1 a Estudiantes en Santiago del Estero y gritó campeón en una final caliente, con un penal sancionado por el VAR que desató el enojo del Pincha y un cierre con incidentes dentro y fuera de la cancha
Lo grita el Canalla. Rosario Central se impuso por 3-1 ante Estudiantes en el Madre de Ciudades y se quedó con la Supercopa Internacional, en una final que se decidió mucho antes de los goles y que terminó con más discusiones que fútbol.
El penal que rompió la noche
Ángel Di María apareció cuando Central más lo necesitaba. A los 20 del segundo tiempo, Darío Herrera cobró penal por un contacto de González Pírez sobre Enzo Copetti en la entrada del área. El árbitro no lo vio en vivo, pero el VAR lo llamó y sancionó. Fideo lo cambió por gol y el estadio explotó. Esa fue la jugada clave, la que torció la historia.
Los otros dos reclamos del Pincha
- Una infracción de Elías Verón sobre Adolfo Gaich que, para Estudiantes, merecía segunda amarilla y roja. Poco después, Almirón sacó al propio Verón, que ya estaba amonestado.
- Una mano dentro del área de Ignacio Ovando que Herrera no sancionó y que el Pincha también protestó.
El propio Ovando había calentado la previa al calificar de falta de respeto el recibimiento que Estudiantes le hizo a Central en los play-offs del Clausura, cuando el equipo de Arroyito fue campeón de la Tabla Anual a fines de noviembre del año pasado. Días después, el Pincha ganó ese cruce con gol de Cetré. Esta vez, en Santiago del Estero, la moneda cayó del otro lado.
El final, entre los vestuarios y la premiación
El 3-1 fue lo de menos. Terminó el partido y arrancó lo demás. Dentro de la cancha hubo empujones entre jugadores de ambos lados, y la bronca siguió camino al túnel, en una imagen que quedó dando vueltas. En la platea, Juan Sebastián Verón reaccionó al penal del VAR con una sonrisa y aplausos irónicos. Al final, intentó cruzar a Herrera y tuvo que ser separado.
Igual Verón ordenó que el plantel concurriera a la premiación. Cuando Claudio Tapia les entregó las medallas a Herrera y sus asistentes, los futbolistas de Estudiantes aplaudieron con ironía, en una postal que dejó muchas lecturas. Más tarde, la Bruja reconoció la derrota y felicitó a Central por el título.
Me quedo con lo que vi en la cancha: el Canalla campeón, un penal que se cobró desde el VAR y un final que dejó a todos hablando. Y ahora, a pensar en el próximo rival, porque este Central quiere más.
