El Calamar se quedó a un gol de la hazaña y Fluminense lo dejó con el corazón partío
Platense ganó 2-1 en Vicente López pero el cabezazo de Canobbio a los 11 del segundo tiempo le cortó el sueño de las semifinales de la Copa Libertadores. Global 3-2 en contra y eliminación con la frente alta.
Lo arranco con lo que pasó y no con un título pomposo: Platense se quedó en el umbral. A los 11 del complemento, cuando el equipo de Palermo todavía soñaba con la hazaña, Canobbio metió el cabezazo que silenció el Ciudad de Vicente López y le regaló a Fluminense el pase a las semifinales de la Copa Libertadores. Ganó el Calamar 2-1, sí, pero el global de 3-2 lo dejó afuera.
Yo estaba en la tribuna, rodeado de gente que no paraba de cantar, y te juro que durante cuarenta y pico de minutos el estadio fue una caldera. Porque el local salió a comerse la serie. Mainero rompió el cero a los 29 con una jugada de pelota parada que terminó en gol, y cuando faltaban dos minutos para el cierre del primer tiempo, Sepúlveda se elevó en el área y clavó el 2-0 con un cabezazo que nos hizo explotar a todos. En el global, 2-2. Partido nuevo.
El gol que cambió todo
Fluminense salió al segundo tiempo con otra cara. Adelantó líneas, ajustó marcas y empezó a merodear el arco de Cochise. Hasta que a los 11 llegó el centro y Canobbio, solo, ganó de cabeza. El descuento del visitante cayó como un balde de agua fría. A partir de ahí, al Calamar le faltó convertir otra vez para forzar los penales, y el conjunto brasileño se plantó atrás con Thiago Silva como patrón de la defensa y Fabio resolviendo lo que llegó.
- Mainero abrió el marcador a los 29' con una acción colectiva que desnudó a la defensa carioca.
- Sepúlveda, sobre el cierre del primer tiempo (47'), puso el 2-0 con un cabezazo en el área.
- Canobbio, a los 11' del complemento, descontó para Fluminense con otro cabezazo.
- Thiago Silva y Fabio se erigieron como muros en el tramo final y sellaron la clasificación visitante.
- Palermo movió el banco, metió a Zapiola entre los cambios, pero el tercer gol nunca llegó.
Me voy con la sensación de que este Platense dejó una imagen enorme. Le ganó al último campeón de la Libertadores, le empató la serie en el global durante un rato y se quedó dormido en el único pestañeo que no podía pestañear. Palermo se fue aplaudido, la gente despidió al equipo de pie y el próximo rival en el calendario será por el torneo local, donde el Calamar sigue peleando su propia guerra.
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