Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Entretenimiento /

Dolina, el Doctor que la UBA tardó décadas en coronar y al que el público ya había hecho eterno

La Facultad de Ciencias Sociales entregó el Doctorado Honoris Causa a Alejandro Dolina en un acto que combinó laudatio, música y un conversatorio con Gabriel Rolón. Un recorrido por la trayectoria de alguien a quien la gente ya había consagrado antes que los libros académicos.

Por Sofía AgüeroCultura y espectáculos · · hace 41 d
Dolina, el Doctor que la UBA tardó décadas en coronar y al que el público ya había hecho eterno

Hay una imagen que me quedó pegada del viernes a la tarde, cuando todavía colgaba la llovizna sobre la calle Santiago del Estero: el Auditorium de la Facultad de Ciencias Sociales lleno hasta la última butaca, con gente parada en los pasillos laterales y un murmullo bajo, de reconocimiento, apenas entró Alejandro Dolina al escenario. No era la solemnidad fría de un acto académico clásico; era el murmullo de un público que conoce al homenajeado de memoria, que se sabe de memoria las pausas y los sobreentendidos, y que igual se emociona cuando lo ve subir a una tarima con birrete.

La Universidad de Buenos Aires le entregó a Dolina el título de Doctor Honoris Causa, una distinción que había sido aprobada el año pasado mediante resolución de esa misma facultad. La ceremonia cerró con un conversatorio entre el propio Dolina y el psicoanalista Gabriel Rolón, que ofició de partenaire con esa mezcla de solemnidad y complicidad que suelen tener los cruces entre dos figuras que se admiran en público.

Una trayectoria que se cuenta sola, pero que igual hay que contar

En el laudatio se repasó lo que ya es parte del archivo de la cultura argentina: sus estudios en Letras, Historia y Música; los libros que lo volvieron un escritor de culto como Crónicas del Ángel Gris y Notas al pie; los premios que se le fueron acumulando con los años, entre ellos el Martín Fierro de Oro 2022, cuatro premios Argentores, el Konex Diploma al Mérito de 1991 y la declaración de Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires en 2001. Todo eso está, pero el corazón del reconocimiento fue otro.

“Es uno de los pocos programas que compiten contra sí mismos en términos de audiencia.”Larisa Kejval, directora de la Carrera de Ciencias de la Comunicación

La frase la dijo Kejval y resume, sin proponérselo, medio siglo de radio argentina: La venganza será terrible, ese ciclo que Dolina conduce desde hace más de cuatro décadas, convive en Spotify con grabaciones de oyentes subidas durante años, y aun así la cuenta oficial no termina de ganarle a las versiones piratas, caseras, de madrugada que la gente se fue pasando de mano en mano. Es un fenómeno rarísimo, casi de archivo oral.

Cuando el nombre se vuelve adjetivo

Algo que se mencionó en el acto y que a mí me parece lo más lindo de todo: hoy, en la conversación cotidiana, alguien dice una cosa y el otro responde eso es bien dolina, o directamente lo doliniza. El nombre dejó de ser un nombre y se volvió una forma de mirar el mundo. Y hay más: una plaza del barrio de Flores lleva el nombre del Ángel Gris, uno de sus personajes, en lugar del suyo propio. Como si la ficción le hubiera ganado la calle al autor, y al autor no le quedara otra que festejarlo.

  • Doctor Honoris Causa de la UBA, distinción aprobada por la Facultad de Ciencias Sociales.
  • Laudatio a cargo de Larisa Kejval, directora de Ciencias de la Comunicación.
  • Conversatorio de cierre junto al psicoanalista Gabriel Rolón.
  • Reconocimiento a su rol como escritor, músico, compositor, conductor radial y actor.
  • Su programa La venganza será terrible lleva más de cuatro décadas al aire.

La UBA y sus Honoris Causa de la cultura popular

La entrega a Dolina no cayó en un vacío: la UBA viene otorgando la misma distinción a figuras centrales de la música y la cultura nacional. En 2025 la Cátedra de Música Popular de la carrera de Artes reconoció de igual manera a Charly García, y ese mismo año Carlos Indio Solari recibió el título en la Facultad de Ciencias Médicas, apenas veinte días antes de su muerte. Es una política de reconocimientos que se está animando a mirar hacia la cultura masiva sin pedirle disculpas a nadie, y eso, a esta altura del partido, también es un hecho político.

Si me preguntan a mí, en primera persona, qué otros referentes merecerían una distinción así, la lista es larga y peligrosa, porque siempre queda alguien afuera y uno se gana un enemigo: pienso en Pedro Aznar, en Litto Nebbia, en Fito Páez, en Luis Alberto Spinetta, que llegó a recibirlo en 2013, o en María Elena Walsh, que también lo tuvo en su momento. Pero la pregunta de fondo es otra, y creo que Dolina la contestó sin querer durante toda su carrera: la universidad no corona a los artistas porque sí, los corona cuando la gente ya los hizodoctor honoris causa mucho antes. La formalidad llega después, cuando la calle, la radio y las plazas ya dictaron sentencia. Y en ese tribunal, Dolina llevaba décadas ganado por goleada.

SA
Sofía AgüeroCultura y espectáculos

Te puede interesar