Desde el balcón de Coppola, la misa del Papa se vivirá en familia
El empresario vive hace 41 años frente al Monumento de los Españoles, rechazó una oferta de dos canales de Emiratos Árabes Unidos y compartirá la ceremonia con sus hijas, su familia y sus amigos.
Basta con asomarse al balcón de Guillermo Coppola para entender por qué le tocó uno de los mejores lugares para seguir la misa que el papa León XIV celebrará el lunes 9 de noviembre en Buenos Aires. Su departamento, sobre la avenida del Libertador, da de frente al escenario que se monta junto al Monumento de los Españoles, donde la ceremonia comenzará a las 11.30.
Una propuesta que no aceptó
La ubicación le trajo una oferta poco habitual. Dos canales de televisión de Emiratos Árabes Unidos le propusieron pagarle por usar el balcón como punto de transmisión, pero Coppola dijo que no. Según explicó, la cifra era razonable, aunque sintió que no era lo que quería hacer con ese espacio.
“Venía gente de Emiratos, dos canales, ofrecían un dinero lógico por la utilización del espacio del balcón y sentí que no.”Guillermo Coppola
Cuatro décadas de vista privilegiada
El empresario vive en ese departamento desde hace 41 años y, a lo largo de todo ese tiempo, vio pasar visitas presidenciales y distintos eventos públicos desde su casa. Al mostrar la vista, resumió el sentimiento del momento con una frase sencilla: aquí, feliz de este momento. Al consultarlo por episodios vividos en el lugar, remitió a su biopic, cuya segunda temporada se estrenó hace poco en Disney+, y respondió con humor que algunas de esas historias se pueden ver en la serie.
La misa del 9 de noviembre es parte de la visita apostólica de León XIV a la Argentina, que se extiende entre el 8 y el 11 de noviembre. La agenda prevé estas actividades:
- Domingo 8: llegada al Aeroparque Jorge Newbery y reunión con el presidente en la Casa Rosada.
- Días siguientes: actividades en Claypole, Puerto Madero, la Catedral Metropolitana, Córdoba y Luján.
- Miércoles 11: partida desde Ezeiza.
Yo, que sigo estas cosas desde la platea de la calle, me quedo con la imagen de una familia que decide compartir un momento tan grande con quienes quiere, en lugar de convertirlo en un negocio. Me parece un gesto humano y muy emotivo, y creo que eso le da a la misa una dimensión más cercana para los que la van a vivir desde sus casas.
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