Davidovich, el malagueño que le aguó la noche a Zverev en Shanghái y va por la gloria
El español remontó al alemán, segundo preclasificado y ganador de Roland Garros y el US Open en la temporada, y se metió en su segunda final de un Masters 1000. Ahora espera por Medvedev o Jódar.
Arrancó perdiendo, como tantas veces le pasa al que no tiene favoritismo. Pero esta vez la historia fue distinta: Alejandro Davidovich Fokina se come al gigante Zverev en semis de Shanghái, lo da vuelta y se instala en la final del Masters 1000 chino con un 5-7, 6-4 y 6-3 que duele del lado que mire. Dos horas y dos minutos de pelea pura.
Cómo se rompió el partido
El primer set fue de Zverev. El alemán mostró por qué ganó Roland Garros y el US Open este año: con el fondo de la cancha como oficina, mandó siempre. Se llevó el parcial 7-5 y muchos dieron por muerto a Davidovich ahí nomás, con la planilla servida. Pero el malagueño no se cayó: sostuvo su saque, esperó su momento y laburó cada pelota como si fuera la última.
En el segundo, ajustó la devolución y se mandó a extender los peloteos. Zverev, que venía con ritmo de campeón, empezó a sentir el rigor. El quiebre llegó en el décimo juego, con un revés de los que no se devuelven: 6-4 y partido nuevo.
- 1-0 para Zverev en el primer set, parcial resuelto 7-5.
- El quiebre del segundo parcial llegó en el décimo juego, con un revés ajustado.
- Davidovich arrancó el set decisivo con un break inmediato y se puso 3-0.
- Cierre sin contemplaciones: 6-3 en el tercer set, sin concederte respiro.
- Apenas la segunda victoria del español sobre Zverev en el historial entre ambos.
Lo que se viene
Lo de Davidovich no es casualidad. Con la victoria se mete en el Top 15 del ranking ATP y suma su segunda final en un Masters 1000, después de la que jugó en Montecarlo. Todavía no tiene un título de esa categoría y este domingo puede ser el día. Mientras tanto, Zverev se queda con la boca seca: corta una racha enorme en la parte final del año y se baja antes de tiempo del torneo chino. La final espera al ganador del cruce entre Daniil Medvedev y Rafa Jódar, la otra semifinal.
Yo lo vi por televisión transpirar de chico en los challenger de Europa, sin tele ni sponsor a la vista. Hoy le mete un palazo a Zverev en un Masters 1000 y se planta en la final. Quién te dice, ¿no? Si mantiene ese nivel de mandíbula apretada y devolución larga, el primer título grande lo tiene a la vuelta de la esquina. Y el próximo rival, sea el ruso o el español, ya sabe que enfrente no hay llanura.
