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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Cuidarse para seguir encontrando: lo que un cardiólogo les recomienda a los adultos mayores cuando bajan las temperaturas

Mario Boskis repasó los hábitos que ayudan a sostener una vida activa en la vejez y las precauciones frente a los virus respiratorios que circulan durante el invierno, desde el uso del barbijo hasta la consulta con el médico de cabecera para actualizar el calendario de vacunas.

Por Teresa GordilloSociedad · · hace 30 d
Cuidarse para seguir encontrando: lo que un cardiólogo les recomienda a los adultos mayores cuando bajan las temperaturas

Llega el atardecer en Buenos Aires y el viento helado que se cuela por la calle obliga a apurar el paso. En los próximos días, los adultos mayores que suelen juntarse con amigos, visitar a los nietos o ir al club van a tener que decidir cómo protegerse sin resignar esa rutina que, según el cardiólogo Mario Boskis, resulta clave para vivir más y mejor. El especialista repasó una serie de recomendaciones para sostener los vínculos y las actividades durante la vejez, al mismo tiempo que llamó a prestar atención a las infecciones respiratorias que suelen aparecer con los primeros fríos.

Una vida activa, pero con cuidados

Para Boskis, mantener un propósito y conservar ocupaciones, amistades y comunicación con la familia ayuda a evitar el aislamiento. Sostuvo que la posibilidad de seguir con una actividad depende de lo que permita el cuerpo, y que la edad por sí sola no debería llevar a abandonar aquello que genera bienestar. En ese sentido, mencionó el concepto japonés de ikigai como una guía para encontrar motivos diarios para levantarse y salir. El especialista, que atiende en el barrio de Belgrano, insistió en que estos hábitos pueden favorecer la longevidad siempre que se contemplen el estado general de cada persona y los recaudos necesarios para prevenir enfermedades.

El frío, por sí mismo, no genera infecciones. Boskis aclaró que una infección requiere la presencia de un virus o una bacteria, y explicó que las bajas temperaturas pueden disminuir el movimiento de las cilias, esos pequeños filamentos que ayudan a retirar secreciones de las vías respiratorias, lo que dificulta ese mecanismo natural de protección. A eso se suma, durante el invierno, una combinación que preocupa: mayor circulación de virus y más tiempo compartido en ambientes cerrados. Estar en esos espacios con personas que atraviesan una infección aumenta las posibilidades de contagio, y por eso la prevención se vuelve una tarea cotidiana.

  • Usar barbijo ante síntomas respiratorios para reducir la posibilidad de transmitir una enfermedad a quienes están alrededor.
  • Incorporar el lavado de manos al llegar a casa, al trabajo y antes de comer, por la transmisión de microorganismos mediante el contacto con superficies.
  • Consultar al médico de cabecera sobre la gripe, la neumonía y el virus sincicial respiratorio, para saber qué vacunas corresponden en cada caso según los antecedentes y los factores de riesgo.
  • Prestar atención a las circunstancias de cada encuentro y evitar los ambientes cerrados cuando hay personas cursando una infección.
  • Mantener ocupaciones, amistades y comunicación con la familia como motor diario, dentro de lo que permita el cuerpo de cada uno.
“La posibilidad de seguir con una actividad depende de lo que permita el cuerpo, y la edad por sí sola no debería llevar a abandonar aquello que genera bienestar.”Mario Boskis, cardiólogo

En las plazas de Palermo, en los centros de jubilados de San Telmo o en las reuniones familiares de los sábados a la noche, la recomendación suena sencilla y, al mismo tiempo, exigente: seguir saliendo, seguir encontrándose, seguir encontrando motivos para moverse, sin bajar la guardia frente a los virus que vuelven cada invierno. Esa es, en definitiva, la propuesta de Boskis: cuidarse para seguir encontrando.

TG

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