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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Cortisol: la hormona que las redes convirtieron en villana y la ciencia insiste en defender

Suprarrenales, estrés y rythmes circadianos: por qué los especialistas piden dejar de buscar enemigos donde solo hay una aliada del organismo.

Por Teresa GordilloSociedad · · hace 48 min
Cortisol: la hormona que las redes convirtieron en villana y la ciencia insiste en defender

El sol de la mañana entra por el consultorio de cualquier endocrinólogo y, sin embargo, las pantallas del celular de los pacientes siguen encendidas con promesas de cócteles detox, diagnósticos caseros y milagreras recetas para bajar el cortisol de un plumazo, como si esa hormona fuera una enemiga declarada del bienestar cotidiano y no, justamente, una aliada imprescindible para sostener buena parte de las funciones del cuerpo humano a lo largo de cada jornada que comienza y termina con el ritmo circadiano como telón de fondo.

Porque lo cierto es que el cortisol, producido por las glándulas suprarrenales que se acomodan sobre los riñones como pequeñas gorritas, participa en la regulación del metabolismo de los hidratos de carbono, de las grasas y de las proteínas, ayuda a mantener la presión arterial dentro de rangos razonables, modula la respuesta inflamatoria e inmunitaria e incluso se entromete, con todas las letras, en el ciclo de sueño y vigilia que tantas veces damos por sentado al despertar y al apoyar la cabeza en la almohada.

Un pico a la madrugada y un descenso al atardecer

Los valores de esa hormona alcanzan su pico más alto entre la madrugada y la mañana temprana y descienden durante la tarde y la noche, un patrón que en los libros de endocrinología aparece como ritmo circadiano y que no es un capricho biológico, sino la forma en que el organismo se prepara para encarar el día y, luego, bajar el sistema para descansar.

Cuando aparece una situación de estrés, el cuerpo responde con un aumento transitorio del cortisol, y eso es esperable, normal y no implica ninguna enfermedad, tal como lo aclara María Susana Mallea Gil, presidenta de la Sociedad Argentina de Endocrinología y Metabolismo, vecina de Caballito, cuando lo explica con una imagen que cualquier estudiante reconoce al toque: si alguien se hace un análisis de cortisol justo antes de rendir un examen, es muy probable que el resultado le dé más alto que de costumbre, y eso forma parte de la adaptación fisiológica al estrés y no de ninguna patología.

Cuando la alarma sí se enciende: el síndrome de Cushing

El problema clínico real, el que sí preocupa a los especialistas, lleva el apellido de un médico y se llama síndrome de Cushing, una exposición prolongada a niveles excesivos de cortisol que termina por alterar el ritmo circadiano, porque en ese cuadro los valores de la hormona pueden ser tan altos por la tarde o por la noche como a la mañana, una pista clave para los endocrinólogos a la hora de pedir estudios complementarios.

Pero ojo con un punto que las redes suelen mezclar a la bartola: esa situación no tiene relación con las variaciones cotidianas ni con el estrés del día a día, y por eso la misma Mallea Gil, a quien siempre se la escucha clara y directa desde Belgrano, suele remarcar la diferencia entre un pico pasajero y un cuadro sostenido en el tiempo, algo que los análisis de laboratorio, la clínica y el ojo entrenado del especialista permiten distinguir con bastante precisión.

Cócteles, detox y "cara de cortisol": lo que viralizan las redes

Aun así, los hashtags sobre niveles de cortisol y cómo reducirlos acumulan millones de visualizaciones en plataformas digitales, con contenidos que prometen identificar la llamada cara de cortisol, eliminar la grasa abdominal sin esfuerzo o curar el cansancio crónico con una bebida casera, y frente a ese ruido la presidenta de la Sociedad Argentina de Endocrinología es tajante: "Mucho de lo que se dice sobre el cortisol en las redes no tiene sustento desde el punto de vista endocrinológico."

“Mucho de lo que se dice sobre el cortisol en las redes no tiene sustento desde el punto de vista endocrinológico.”María Susana Mallea Gil, presidenta de la Sociedad Argentina de Endocrinología y Metabolismo

Uno de los remedios caseros más difundidos en esas plataformas es el llamado cortisol cocktail, una preparación con jugos naturales, sales y, en algunas versiones, ciertos suplementos, y aunque varios de esos ingredientes pueden consumirse sin riesgo para la mayoría de las personas, no existe evidencia científica que respalde su efecto específico sobre las glándulas suprarrenales ni sobre los niveles circulantes de la hormona, por lo que la endocrinóloga Jodi Nagelberg, de la Universidad de California, lo calificó como una exageración en el mejor de los casos, y del mismo modo carece de sustento serio el llamado cortisol detox, ya que el organismo cuenta con mecanismos propios para regular esa hormona sin necesidad de intervenciones mágicas de fin de semana.

Entonces, mientras el sol de la mañana sigue entrando por los ventanales y los pacientes vuelven a apoyar el celular sobre la mesa del consultorio, la recomendación que insisten en repetir los endocrinólogos es bien concreta: consultar antes de automedicarse, no reemplazar la consulta médica por un video viral y entender que el cortisol no necesita ser eliminado, sino comprendido, porque cuando se lo conoce de verdad suele dejar de dar miedo y empieza a ocupar el lugar que siempre tuvo, que no es el de un enemigo a batir, sino el de una hormona más, importante y antigua, del repertorio fisiológico que nos mantiene en pie cada mañana.

TG

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