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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Construir se encareció casi 15% en siete meses y los monoambientes con amenities se vuelven la puerta de entrada a la propiedad

El metro cuadrado en Buenos Aires pasó de 1.376.688 a 1.584.840 pesos entre enero y julio, según el Instituto de Estadística y Censos porteño. Ante ese cuadro, desarrolladores y arquitectos coinciden en que las unidades chicas con espacios compartidos concentran la demanda de quienes buscan dejar el alquiler.

Por Andrea CarrizoEconomía · · hace 41 d
Construir se encareció casi 15% en siete meses y los monoambientes con amenities se vuelven la puerta de entrada a la propiedad

Vamos a los números. El valor promedio del metro cuadrado en la Ciudad de Buenos Aires atravesó un salto de casi 15% en apenas siete meses: pasó de 1.376.688 pesos en enero a 1.584.840 pesos en julio, de acuerdo con el Instituto de Estadística y Censos porteño (IDECBA). Para diciembre, las estimaciones del sector privado proyectan que ese valor podría trepar hasta 1.874.364 pesos por metro cuadrado, lo que confirma una dinámica ascendente que no se detiene.

Si se suman gastos generales, honorarios profesionales y tasas, el costo integral de construir se ubicó en 2.286.170 pesos por metro cuadrado en julio de 2026, con un alza acumulada de 14,61% en lo que va del año y de 23,37% en la comparación interanual, según los registros de la Asociación de Pymes de la Construcción de la Provincia de Buenos Aires (APYME). Para dimensionar la magnitud del ajuste, basta con retrotraer la cuenta: hace apenas un año, edificar resultaba casi un cuarto más barato en términos nominales.

Unidades más chicas, edificios con más servicios

Frente a ese encarecimiento sostenido, los desarrolladores reconfiguraron la oferta. Los departamentos de uno y dos ambientes con espacios comunes se consolidaron como la opción más accesible para quienes quieren dejar el alquiler y dar el salto a la propiedad. Gimnasios, terrazas, parrillas, salones de usos múltiples y áreas de coworking pasaron a integrar la propuesta estándar en los edificios nuevos. La lógica que guía al sector resulta directa: si el metro cuadrado propio se volvió prohibitiva, el metro cuadrado compartido lo compensa.

“Es un ticket que puede alcanzar el que quiere salirse del mundo del alquiler y entrar por primera vez en el mundo de ser propietario. La demanda de monoambientes creció precisamente por esta razón, y la caída de la natalidad, el aumento de hogares unipersonales y el crecimiento de los divorcios empujan en la misma dirección.”Juan Manuel Tapiola, CEO de Spazios

La arquitecta Valeria Damiani, especializada en el segmento, describió cómo cambió la manera de concebir los proyectos. Para la especialista, el edificio dejó de ser un simple contenedor de unidades y pasó a funcionar como una red de espacios que extiende, de manera efectiva, la superficie con la que cuenta cada propietario.

“El aumento del valor del metro cuadrado, las nuevas formas de habitar las ciudades y los cambios en la composición de los hogares impulsaron un mercado en el que las viviendas compactas ganan protagonismo. Quien adquiere una unidad de 40 metros cuadrados incorpora otros cientos, e incluso miles, de metros cuadrados de uso compartido que amplían las posibilidades de uso.”Valeria Damiani, arquitecta

Los ejes que reconfiguran el mercado

  • Costo de construcción en alza: el metro cuadrado integral acumula 14,61% en 2026 y 23,37% interanual (APYME).
  • Cambio demográfico: más hogares unipersonales, menos hijos por familia y mayor frecuencia de divorcios, según Spazios.
  • Oferta adaptada: amenities como gimnasio, terraza, parrilla, SUM y coworking se volvieron estándar en los emprendimientos nuevos.
  • Unidades de entrada: monoambientes y departamentos de uno y dos ambientes concentran la demanda de primer acceso a la propiedad.
  • Mirada integral: el edificio se concibe como una red de servicios que complementa metros propios con metros compartidos.

El fenómeno, según describieron los consultados, no es exclusivo del mercado argentino. La transformación demográfica que la cantidad de hijos por hogar, el crecimiento de las personas que viven solas y la mayor frecuencia de rupturas matrimoniales empujan, en distintas latitudes, hacia formatos habitacionales más reducidos y flexibles. En ese marco, la ecuación que ofrecen los desarrolladores porteños parece encontrar un punto de equilibrio entre accesibilidad económica y calidad de uso.

El dato a mirar el mes que viene es la evolución del costo integral de construcción de agosto, que APYME difundirá en las próximas semanas. Si la tendencia de 14,61% acumulado en siete meses se sostiene, el umbral de los 2.300.000 pesos por metro cuadrado podría consolidarse como nueva referencia para cerrar el año, y con él, una presión adicional sobre la decisión de comprar o continuar alquilando en la Ciudad de Buenos Aires.

AC

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