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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Compartir el embarazo paso a paso: cómo funciona el método ROPA en parejas de mujeres

Una técnica de reproducción asistida reparte la maternidad biológica: una de las mujeres aporta los óvulos y la otra lleva adelante la gestación. Una pareja de Villa del Parque cuenta cómo atravesó el proceso para tener a Juana y Eva, y un especialista detalla los criterios médicos y personales que se tienen en cuenta al elegir quién cumple cada rol.

Por Teresa GordilloSociedad · · hace 29 d
Compartir el embarazo paso a paso: cómo funciona el método ROPA en parejas de mujeres

El sol de la mañana entra por la ventana del departamento de Villa del Parque y Pamela Visciarelli, sentada en el sillón con una taza en la mano, repasa los papeles del jardín de infancias de sus hijas. Tiene 47 años. A su lado, Mariana Blanco, su pareja, de 52, acomoda un par de mochilas mientras Juana, de 5, le pide que le ate las zapatillas. Eva, de 3, corre descalza por el living. Las dos llevan el mismo apellido materno y las dos son, en palabras de su mamá Pamela, hijas queridas y deseadas, concebidas por un método que hasta hace poco tiempo resultaba desconocido incluso para quienes transitaban tratamientos de fertilidad: el ROPA, que en criollo significa que una de las mujeres aportó los óvulos y la otra llevó adelante el embarazo.

Qué es el método ROPA y cómo se lleva adelante

ROPA son las siglas de Recepción de Ovocitos de la Pareja y se trata de una variante de la fecundación in vitro pensada específicamente para parejas de mujeres, según explicó a este portal Agustín Pasqualini, especialista en medicina reproductiva y director del centro que lleva su apellido. El procedimiento arranca con la estimulación ovárica de una de las integrantes de la pareja, a la que se le extraen los óvulos. Esos óvulos se fecundan en un laboratorio con semen de un donante anónimo y, una vez formado el embrión, se transfiere al útero de la otra mujer, que previamente recibe una preparación endometrial. El resultado es un bebé que tiene carga genética de la primera mamá y que se gesta en el cuerpo de la segunda.

Lo que vuelve particular al método, y por eso muchas veces se lo describe como una maternidad compartida en sentido estricto, es que las dos mujeres participan corporalmente del proceso. Pasqualini lo planteó así, con la tranquilidad del que repite un concepto conocido, aunque no por eso deja de ser revelador: "Algunas parejas eligen esta alternativa justamente para que las dos estén adentro de la reproducción desde lo biológico, y en otros casos la distribución de los roles responde también a motivos médicos", dijo.

Cómo se decide quién aporta los óvulos y quién gesta

Decidir quién cumple cada papel no tiene una regla fija, aclaró Pasqualini, y depende de un cruce entre lo que el cuerpo permite y lo que cada una quiere vivir. En la mujer que aportará los óvulos se miran sobre todo dos indicadores: la edad y la reserva ovárica. En la que llevará adelante el embarazo se revisan el estado de salud general, la historia ginecológica y obstétrica y las condiciones del útero. Cuando las dos están en condiciones de asumir cualquiera de los dos roles, como suele ocurrir, el médico dijo que la decisión se conversa mucho en el consultorio y se apoya en el deseo de cada una de ser parte de la experiencia reproductiva.

En el caso de Pamela y Mariana, la elección llegó después de varios intentos frustrados con óvulos de Mariana. La médica que las atendía en ese entonces, Liliana Blanco -que además es hermana de Mariana-, les propuso invertir los roles: que Pamela aportara los óvulos y Mariana gestara. La propuesta coincidió con algo que la pareja ya había charlado en casa, contó Pamela: por la diferencia de edad, querían que Mariana tuviera su primer embarazo antes de los 50. Con ese primer tratamiento nació Juana, en 2020. "Los dos embarazos se lograron en la primera transferencia, que es algo que no es tan habitual", apuntó Pamela, y agregó que dos años más tarde, en 2022, le tocó a ella gestar a Eva.

“Cuando Juana nació y me la pusieron en el pecho, sentí que mi maternidad empezaba a tener un lugar que antes no había tenido, aunque ya la sentía mamá desde mucho antes. Hoy, cada vez que me preguntan por qué mis hijas se llaman igual a mí y a su otra mamá, lo explico con orgullo: son nuestras dos mamás, una las gestó y la otra las parió con sus óvulos, las dos las parimos juntas, y eso no es un detalle, es el corazón de la historia.”Pamela Visciarelli, mamá de Juana y Eva, en Villa del Parque

Lo que cambia afuera del consultorio

El método ROPA también trae aparejadas conversaciones que exceden lo médico. Pamela recordó que durante el embarazo de Mariana tuvo que explicar, más de una vez, cuál era su lugar en esa familia que se estaba formando. "Algunas personas no entendían qué papel ocupaba yo si no era yo la que estaba embarazada. Era una pregunta que me tocaba responder en la calle, en la verdulería, en la sala de espera del obstetra", contó. Para ella, la llegada de Juana, en plena pandemia y con un protocolo de nacimiento estricto que le permitió estar presente apenas unos minutos en la sala de partos, terminó de sellar algo que ya estaba construido: su maternidad como hecho reconocido por las dos, por las hijas y por el resto. Hoy, mientras Juana le muestra los últimos dibujos y Eva pide que le lean por tercera vez el mismo cuento, Pamela mira a Mariana y vuelve a la escena de aquella mañana en el centro de fertilidad, cuando la médica les dijo que había otra manera de ser las dos mamás al mismo tiempo, y que esa manera se llamaba, simplemente, ROPA.

TG

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