Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Tecnología /

Bill Gates vuelve al ring y dice lo que nadie quiere escuchar: la IA puede armar una pandemia y dejarte sin laburo

El cofundador de Microsoft publicó un ensayo de seis mil palabras donde advierte que los modelos actuales ya interpretan información, ejecutan acciones y podrían ser usados por actores hostiles para fabricar agentes biológicos. Además, alerta por la destrucción masiva de empleos en sectores como el derecho, la medicina y el software, y pide impuestos a los robots.

Por Emanuel ChayleTecnología · · hace 46 d
Bill Gates vuelve al ring y dice lo que nadie quiere escuchar: la IA puede armar una pandemia y dejarte sin laburo

¿Otro viejo asustando con el apocalipsis digital? No, esta vez es Bill Gates, el mismo que fundó Microsoft, la compañía que fabrica Windows, el sistema operativo que usa tu computadora cuando querés ver el partido de Racing o cargar el resumen de la jornada. Y el tipo no está hablando de ciencia ficción: escribió un ensayo de unas seis mil palabras donde asegura que la inteligencia artificial ya está en condiciones de juntar y procesar información vinculada a la fabricación de explosivos, programas maliciosos y, lo más preocupante, agentes biológicos. O sea, lo mismo que hoy sirve para descubrir una vacuna podría usarse para diseñar una enfermedad mortal.

Gates no dice que una pandemia artificial sea inevitable. Sí advierte que la tecnología bajó las barreras técnicas que antes hacían casi imposible ese tipo de amenazas. Para entenderlo fácil: si antes armar un virus en un garaje de Villa Carlos Paz requería un doctorado en biología y un laboratorio de tres millones de dólares, hoy la IA podría acercar el manual paso a paso a cualquiera con conexión a internet y malas intenciones. El magnate lo define como un problema global que ningún país puede resolver de manera aislada. Ni siquiera Estados Unidos con todo su presupuesto militar.

¿Qué hay de nuevo si ya tenemos ChatGPT y compañía?

El ensayo, titulado en inglés The Turbulent AI Era Is Here. The Choices We Make Are Critical, marca un punto clave: los modelos más avanzados ya no solo buscan información en la web como un buscador de Google cualquiera. La interpretan, formulan instrucciones y pueden asistir en la ejecución de acciones concretas. Esa autonomía creciente complica la atribución de responsabilidad cuando algo sale mal, desde un error de cálculo hasta un ataque injustificado o víctimas civiles producidas por armas autónomas que nadie terminó controlando del todo.

Es decir, la diferencia respecto de lo que ya conocíamos es que la IA dejó de ser una herramienta que responde preguntas y pasó a convertirse en algo que decide cómo actuar. Para dimensionarlo en criollo: no es lo mismo preguntarle a Google Maps cómo llegar a Mendoza que tener un auto sin conductor que te lleva solo, toma desvíos por su cuenta y, si se confunde, atropella a alguien en la ruta. La responsabilidad, ahí, se vuelve un rompecabezas legal.

¿Y el trabajo qué? ¿También nos lo sacan?

Acá Gates mete el dedo en otra llaga. La revolución industrial del siglo XIX reemplazó brazos: las máquinas hicieron lo que antes hacían los peones rurales en los campos de soja de Santiago del Estero. Esta vez, según el documento, los sistemas de inteligencia artificial reemplazan parte de la cognición: observan, escuchan, escriben, programan y resuelven problemas. Sectores como el derecho, la atención al cliente, la medicina, el desarrollo de software y la manufactura figuran entre los más expuestos.

“Muchos empleos desaparecerán para siempre.”Bill Gates, cofundador de Microsoft

La diferencia respecto de revoluciones anteriores es la velocidad. Gates sostiene que el cambio se va a producir en el término de una década, no a lo largo de generaciones. Eso deja poco margen para capacitar o reubicar a quienes pierdan su fuente de ingreso. En otras palabras: no nos da para volver a estudiar cuatro años una carrera mientras la máquina ya está firmando los contratos en un estudio jurídico de Tribunales.

Como contrapeso, Gates propone dos ideas concretas. La primera: que los robots y sistemas de IA tributen de manera comparable a los trabajadores, para compensar el agujero fiscal que dejarían millones de aportes perdidos. La segunda: reservar ciertos oficios vinculados a la salud, el cuidado y el acompañamiento emocional para personas, incluso cuando la tecnología pueda hacerlos más barato. La intención es mantener empleos que, además de salario, dan sentido y vínculo humano. Algo que, sospecho, a más de uno en un geriátrico de Mar del Plata le importaría mucho.

El ensayo también apunta a un riesgo menos catastrófico pero igual de corrosivo: las herramientas automatizadas de vigilancia y generación masiva de contenidos podrían abaratar las campañas de desinformación. Fabricar un video falso del presidente hablando en cadena nacional ya no requiere un estudio de televisión en Palermo: alcanza con una suscripción a un generador de video por IA y un rato libre. La pregunta, claro, es quién regula eso, quién paga los platos rotos y cuánto tarda la justicia argentina en entender qué fue lo que pasó.

Gates reconoce que ninguna de estas salidas es infalible. Pero insiste en que la elección es ahora, no en veinte años. Habrá que ver si los gobiernos, las Big Tech, los sindicatos y los usuarios comunes estamos a la altura del debate, o si otra vez dejamos que la realidad nos pase por encima mientras discutimos en Twitter. Veremos.

EC
Emanuel ChayleTecnología

Te puede interesar