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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Barrena cerró el Challenger con una paliza y se llevó un pedazo de infancia

El tenista de Tigre se quedó con el título en Palermo tras vencer 6-4 y 6-0 a Facundo Mena, en una final atravesada por la emoción, el llanto del subcampeón y un cruce de palabras que mezcló tenis y vida.

Por Maximiliano AndradaDeportes · · hace 17 d
Barrena cerró el Challenger con una paliza y se llevó un pedazo de infancia

Lo liquidó en dos sets. Alex Barrena, el pibe de Tigre, se plantó en el Racket Club de Palermo y se subió a lo más alto del Challenger de Buenos Aires. La cuenta final fue 6-4 y 6-0 contra Facundo Mena, en una final que duró lo justo y necesario para que el campeón sumara su tercer título en esta categoría. El número 220 del ranking se dio el gusto en casa, delante de los suyos.

Una final con pausa y aplausos

El segundo set fue un trámite. Pero el primero tuvo su condimento: Mena se quebró en el medio de la cancha, se largó a llorar antes de un saque, la pelota se le fue a la red y volvió a quebrarse. El público del Racket, lejos de murmurar, lo aplaudió de pie. El partido se frenó unos segundos, el zurdo se recompuso y siguió. El tenis manda y el respeto también.

  • El número 220 del ranking ATP fue de menor a mayor en la semana.
  • Mena, ubicado en el puesto 190, perdió el primer set 6-4 y se desplomó 6-0 en el segundo.
  • La final se interrumpió por el llanto del subcampeón al momento de sacar.
  • Barrena alcanzó su tercer título challenger de la carrera.

Lo que se dijeron en la premiación

Después de las bolas y los abrazos, llegó la palabra. Mena habló primero, recordó a Gabriel, su papá, tenista y entrenador que se fue en 2020, y le tiró un guiño a su vieja por aguantar la semana entera a su lado. Después miró a la tribuna y soltó lo suyo: Siempre soñé con hacerlo bien acá en Buenos Aires y delante de todos ustedes. Ahí nomás, Barrena tomó el micrófono y devolvió gentilezas: Formaste parte de mi infancia, te lo quiero agradecer. Dicen que de chicos compartieron entrenamiento y que el tenis los cruzó mucho antes de esta final. Se notaba.

Yo estuve en canchas donde el público se come al rival. También en canchas donde el público aplaude al que se quiebra. Esto fue lo segundo. El tenis argentino tiene ese detalle humano que a veces se pierde: el que llora saca fuerzas, el que gana abraza y el palco no se inmuta. Palermo le dio a la final el marco que merecía, con dos argentinos definiendo en casa y un campeón que volvió a celebrar.

Lo que viene

Barrena se mete en la semana con el envión anímico del título y puntos al bolsillo. El próximo desafío para el de Tigre será revalidar en el circuito challenger y empezar a aceitar la mira para los ATP, donde el ranking empieza a pedir pisada firme. Mena, con la mochila emocional del subcampeonato, tiene por delante el compromiso de aceitar la cabeza y volver. El circuito no espera. Y Palermo ya guarda el recuerdo de una final con final feliz, el de un pibe que arrancó pateando sueños en el club del barrio y terminó levantando una copa en la cuna del tenis porteño.

MA

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