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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Azcuénaga, el pueblo de los 350 habitantes que reune diez mesas en un radio de cinco manzanas

A cien kilometros de la ciudad de Buenos Aires, este enclave del noroeste bonaerense suma alojamientos, panaderia con horno a leña y una capilla de 1907 para una escapada de fin de semana con reserva previa.

Por Jimena QuirogaTurismo · · hace 26 d
Azcuénaga, el pueblo de los 350 habitantes que reune diez mesas en un radio de cinco manzanas

Te lo cuento desde el primer paso que vas a dar en la plaza: antes de pensar en el bolso, pensa en el cubierto. Azcuenaga tiene apenas 350 habitantes y, sin embargo, concentra diez restaurantes que en su gran mayoria solo abren los fines de semana. La regla de oro es llegar con mesa confirmada, sobre todo si tu salida cae en domingo. Entre semana la opcion se reduce al buffet del Club Recreativo Apolo, asi que el sabado y el domingo se vuelven los dias naturales para una escapada gastronomica. La distancia ayuda: son alrededor de cien kilometros desde la ciudad de Buenos Aires, hacia el noroeste, lo que lo transforma en un destino logistico para quien quiere cortar la rutina sin meterse en un viaje largo.

Diez mesas para todos los gustos

La oferta combina parrilla, pastas y cocina italiana o francesa. Almacen C y T trabaja las carnes y las picadas en la antigua Casa Terren, una edificacion de 1912 que la familia Coarasa recupero para darle nueva vida. La Portena se inclina por las pastas y el osobuco con risotto de calabaza, mientras que Lo de Grace propone parrilla y pasta libre en un caserio rodeado de campo. Para quien busca una salida mas sofisticada aparecen Cucina de Santo, con pastas y mariscos, y Le Four, donde la cocinera Vanesa Plaza sostiene una carta francesa que incluye cordero con ciruelas. La Posta y Silvestre cierran parte del recorrido, y el Club Recreativo Apolo completa el mapa con el buffet a cargo de Marcelo Santander y Marcela Ronco, que sirven ravioles caseros y milanesas.

  • Almacen C y T: carnes y picadas en la Casa Terren de 1912
  • La Portena: pastas y osobuco con risotto de calabaza
  • Lo de Grace: parrilla y pasta libre en una edificacion rodeada de campo
  • Cucina de Santo: pastas y mariscos
  • Le Four: cocina francesa con cordero con ciruelas
  • La Posta y Silvestre: dos paradas del circuito gastronomico
  • Buffet del Club Recreativo Apolo: ravioles caseros y milanesas entre semana

Donde dormir: fondas, casonas, cabanas y una casa

Para quedarse a dormir hay opciones para todos los perfiles. La Piamonte sumo habitaciones en el edificio que ocupaba la Fonda de Sforzini desde 1903, justo frente a la antigua estacion ferroviaria, lo que convierte a la noche en un viaje al pasado. La Magnolia funciona en una casona rural, Rancho Aparte ofrece cabanas con pileta y El Nido es otra alternativa para pasar la noche. Un poco mas alejados aparecen Los Vagones de Areco, pensados para quien busca un hospedaje con identidad propia. Si tu idea es quedarte, mi sugerencia es reservar con anticipacion, porque la oferta es limitada y los fines de semana se completan rapido.

Como precio de referencia, una noche en las cabanas de Rancho Aparte ronda los ochenta mil pesos por pareja, aunque el valor puede variar segun la temporada y la disponibilidad. Para llegar desde la ciudad de Buenos Aires, lo mas comodo es tomar la Ruta Nacional 9 hasta el cruce con la Ruta Provincial 41 y luego avanzar por caminos rurales hasta Azcuenaga. El auto es practicamente indispensable porque las frecuencias de omnibus son escasas y los horarios no siempre acompanan una escapada de fin de semana.

La caminata, el campo y dos paradas con historia

El recorrido a pie es uno de los grandes atractivos. En pocas manzanas pasas de las construcciones antiguas al paisaje rural, donde se ven liebres, vizcachas y lechuzas entre los pastizales. Por los caminos circulan bicicletas y motos, aunque el estado del firme cambia con el clima: despues de las lluvias aparece el barro y en epoca seca el piso se vuelve polvo. La advertencia sirve para que planifiques calzado adecuado y, si vas en auto, respetes las velocidades bajas porque los animales suelen cruzar de golpe.

Entre las paradas obligadas esta La Moderna, una panaderia fundada en 1917 donde Laura Gonzalez y sus hijas elaboran galleta de campo en un horno a leña que sigue funcionando como hace mas de un siglo. La compra vale doble: sirve para el camino de vuelta y para probar un clasico de la cocina rural bonaerense. A pocas cuadras se levanta la capilla Nuestra Senora del Rosario, inaugurada en 1907, que Ramona Lescano abre los fines de semana para que los visitantes puedan recorrer su interior. Si buscas una alternativa menos conocida al circuito gastronomico, te propongo caminar hasta la estacion ferroviaria y acercarte al edificio de la Fonda de Sforzini, hoy reciclado en hospedaje, porque sintetiza lo que es Azcuenaga: un pueblo chico que rescata su memoria ladrillo por ladrillo.

La combinacion de almuerzo, caminata y alojamiento permite armar una visita por el dia o estirarla hasta el domingo a la tarde. Te dejo la mejor epoca para ir: el otono y la primavera concentran los dias mas amenos, con temperaturas agradables para caminar el campo y caminos rurales en mejor estado. El verano suele ser caluroso y el invierno puede dejar huellas de barro despues de las lluvias. Si podes elegir, apunta a una salida entre marzo y junio o entre septiembre y noviembre para disfrutar Azcuenaga con el clima a favor. Yo vuelvo siempre que puedo: hay algo en sentarse a la mesa en un pueblo de 350 almas que la ciudad no te regala.

JQ

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