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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Adiós a Marcos Farías: el hombre que le dijo a Ulises Bueno «bajate del colectivo» y le cambió la vida

Productor, mánager y director de Radio Máxima, murió a los 58 años tras pelear contra un cáncer de hígado y de páncreas. Dejó una huella profunda en el cuarteto cordobés: descubrió a Damián Córdoba, rescató a Ulises Bueno cuando ya se iba a Tucumán y empujó la carrera de Eugenio Quevedo hasta el Movistar Arena.

Por Sofía AgüeroCultura y espectáculos · · hace 38 d
Adiós a Marcos Farías: el hombre que le dijo a Ulises Bueno «bajate del colectivo» y le cambió la vida

Lo imagino en la puerta de una terminal de ómnibus cualquiera del conurbano cordobés, con el humo de los escapes de fondo y un colectivo a punto de partir hacia el norte. Esa imagen, que me queda dando vueltas desde que me enteré de la noticia, es la que mejor resume quién fue Marcos Farías: un tipo que se plantaba en el lugar justo, en el momento justo, y le cambiaba el rumbo a una historia que ya parecía escrita. El productor y mánager que fue una de las columnas del cuarteto cordobés de las últimas dos décadas murió a los 58 años, después de atravesar un cuadro complejo de cáncer de hígado y de páncreas que se agravó en los últimos meses, según confirmaron fuentes cercanas a su entorno. Aunque en los días previos a su partida había señales de mejoría, el cuadro terminó deteriorándose de manera irreversible.

Un olfato para descubrir artistas donde nadie miraba

Farías no era un empresario de esos que aparecen en las fotos de los escenarios o en las revistas de actualidad. Era, más bien, un trabajólico de la música popular, un constructor silencioso de carreras, un escuchador de pueblo. César Tapia, periodista y figura de Radio Máxima —la emisora que el propio Farías dirigía—, lo pintó con una frase que me parece de las más justas que escuché en los últimos tiempos: él veía potencial donde otros ni se animaban a mirar. Y lo demostraba con hechos.

“Él descubrió a Damián Córdoba. Él descubrió a Ulises Bueno cuando se estaba yendo a vender pantalones de jean a Tucumán.”César Tapia, periodista y figura de Radio Máxima

La postal del colectivo, la que ya se volvió leyenda en el circuito del cuarteto, tiene todos los condimentos de una escena de película. Ulises Bueno, todavía muy joven, estaba a punto de tirar la toalla y subirse a un micro rumbo a Tucumán para probar suerte con los pantalones de jean. Farías lo fue a buscar, lo bajó del ómnibus y le plantó delante una promesa que, vistas las cosas, cumplió con creces.

“Lo bajó del colectivo y le dijo: «No, yo te voy a hacer una orquesta nueva. Bajate, bajate». Ya vas a ver lo que voy a lograr con Ulises Bueno.”César Tapia, sobre una frase que repetía el propio Farías

La tropa de Farías: de Chipote a La Banda de Carlitos

  • Damián Córdoba: uno de los descubrimientos que Farías suele recordar como orgullo personal, cuando nadie apostaba por el cantante de Justiniano Posse.
  • Q'Lokura (ex Chipote): Farías los bancó siete años, en una etapa en la que, según Tapia, no les iba muy bien, hasta que se transformaron en Qué Locura y se convirtieron en fenómeno nacional.
  • La Banda de Carlitos: otro de los proyectos que el productor acompañó de cerca y llevó a los principales festivales del calendario.
  • Eugenio Quevedo: la relación más personal, la del «llevame vos al escenario grande», que se coronó con la llegada al Movistar Arena.
  • Va Como Loco: la orquesta en crecimiento que Farías tenía entre ceja y ceja y a la que le venía depositando expectativas.

Me detengo un segundo en lo de Eugenio Quevedo, porque ahí se ve la trastienda, el lazo humano que Farías tejía con sus artistas. Tapia contó algo que me conmovió, y que vale la pena leerlo textual: el cantante le decía a Farías que quería entrar con él al Movistar Arena, que lo llevara él. Esa confianza, esa especie de pedido filial, dice más de Farías que cualquier currículum. Es lo que diferencia a un mánager de un verdadero formador: que el artista te elija para los momentos importantes, que te pida que estés al lado en la foto grande.

Radio Máxima y la otra cara del productor

Pero Farías no fue solamente música. Dirigía Radio Máxima, una emisora con la que construyó un vínculo con su comunidad que iba mucho más allá de la programación. En tiempos en los que la palabra «empresario» suele sonar a oficina con aire acondicionado y cuenta en el exterior, él armaba campañas para juntar remedios, sillas de ruedas y bastones y repartirlos entre los vecinos que los necesitaban. La FM era, además de una plataforma para el cuarteto, una herramienta de asistencia directa en el barrio. Eso, para mí, vale tanto como cualquier descubrimiento artístico.

Y permítanme una reflexión personal, ya que la nota lo permite y sería injusto no decirla: a veces uno se cruza con personajes que no salen en las tapas de las revistas de actualidad pero que mueven los hilos de una cultura desde abajo, con el cuerpo, con el teléfono descompuesto, con el micro a Tucumán que casi se va con Ulises Bueno adentro. Farías era uno de esos. Un laburante de la música popular que entendía, como pocos, que el talento solo no alcanza si no hay alguien que te diga al oído «bajate del colectivo, que lo que viene es mejor». Se fue a los 58, en plenitud creativa, y lo sobreviven no sólo sus artistas, sino una ciudad entera que le debe buena parte de la banda sonora de los últimos veinte años. Hasta siempre, Marcos.

SA
Sofía AgüeroCultura y espectáculos

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