Tres mermeladas que viajaron desde una chacra de la Patagonia a un podio en Inglaterra
Las prepararon jóvenes con discapacidad en San Martín de los Andes y fueron premiadas en una competencia que reunió a 3.400 productos de 33 países: regresan con medallas de bronce y una mención de honor, y la organización que las produce ya piensa en una edición limitada para vender al público.
Son las siete de la mañana y el aire todavía tiene esa frescura que en San Martín de los Andes deja la cordillera de fondo; en la chacra de Puentes de Luz, unos cuantos muchachos y muchachas ya están acomodando frascos, lavando frutas y eligiendo hierbas aromáticas que recién cortaron del terreno que ellos mismos cuidan. Esa imagen, que se repite desde hace casi veinte años en este rincón neuquino, fue la que viajó sin saberlo hasta una competencia en el Reino Unido y volvió convertida en medallas: tres mermeladas patagónicas elaboradas por jóvenes con discapacidad obtuvieron reconocimientos en los Dalemain World Marmalade Awards 2026, una cita internacional que este año reunió 3.400 productos provenientes de 33 países.
Los premios que llegaron del otro lado del Atlántico
De los tres productos premiados, dos se llevaron medalla de bronce: la mermelada de limón y menta con bayas de arrayán, un clásico de la casa que combina el cítrico con el aroma fresco de la menta y el toque silvestre que le aporta el arrayán recogido en la zona, y la de naranja tradicional, que compitió de igual a igual con preparaciones de toda Europa. La tercera, una naranja con clavo de olor y canela, recibió una mención de honor, un reconocimiento que también es un lugar en el podio para una receta que especia el dulzor con el perfume cálido de las cocinas de siempre. Las tres tendrán una edición limitada disponible para el público, una manera de compartir en las góndolas patagónicas un premio que se cocina a la sombra de los Andes.
Una chacra, una organización y un oficio aprendido paso a paso
Sabor Natural es el brazo productivo de Puentes de Luz, una organización de la sociedad civil con sede en San Martín de los Andes que trabaja con adolescentes, jóvenes y adultos con discapacidad. En la chacra, los participantes intervienen en todas las etapas del proceso: aprenden a cosechar, a elaborar y a envasar, y de ese recorrido salen también miel y blends de especias que llegan a distintos puntos de la Patagonia y del país. La organización nació en 2007 a partir de un grupo de familias que, según contó Luis Rodríguez, psicólogo y hermano de una mujer con síndrome de Down que fue uno de los fundadores, buscaba construir un horizonte concreto para sus hijos e hijas con discapacidad. En 2012 abrieron su propio Centro de Día, un paso clave que evitó a muchas familias los desplazamientos de varias horas hasta Neuquén capital o Bariloche para acceder a servicios de atención.
- Mermelada de limón y menta con bayas de arrayán: medalla de bronce en los Dalemain World Marmalade Awards 2026.
- Mermelada de naranja tradicional: medalla de bronce en la misma competencia internacional.
- Mermelada de naranja con clavo de olor y canela: mención de honor en la edición 2026 del certamen inglés.
- Las tres preparaciones tendrán una edición limitada disponible para el público en San Martín de los Andes y la región.
En casi dos décadas, Puentes de Luz acompañó de forma cotidiana a más de cien personas, brindó espacios de apoyo a más de mil familiares y capacitó a más de seis mil docentes y profesionales; sus eventos comunitarios, según los registros de la organización, convocaron a más de treinta mil personas. Entre quienes participan hoy de distintas actividades están Maxi Wosner, del barrio centro, que trabaja en el mercado laboral abierto y también en el taller de Sabor Natural; Sofía La Placa, pintora reconocida como Embajadora Cultural de San Martín de los Andes por el Concejo Deliberante; y Lautaro Prieto, integrante de la Selección Argentina de Básquet para personas con síndrome de Down, que también practica fútbol.
Cuando el sol ya cae sobre la chacra y los frascos premiados descansan en una caja listos para volver a las góndolas, lo que queda es algo que ningún medalla puede envasar del todo: la certeza de que, en ese mismo lugar donde unos cosechan menta al amanecer, otros aprendieron a hacer mermelada, a viajar con su trabajo y a traer de Inglaterra un reconocimiento que empezó como una intuición familiar en 2007 y hoy se sirve, dorado y aromático, en cada cuchara.
