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Martes, 20 de octubre de 2026
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Fiebre, golpes y pantallas: las dudas que las familias le siguen llevando al pediatra en la semana de su día

Cada 20 de octubre se conmemora el Día Nacional de la Pediatría, una disciplina que en la Argentina tiene más de un siglo de historia y que sigue siendo la primera línea de consulta ante los miedos cotidianos de crianzas. Qué responder cuando el chico no come, cuándo preocuparse por un golpe en la cabeza y por qué la fiebre se mide con el cuerpo y no solo con el termómetro.

Por Teresa GordilloSociedad · · hace 1 h
Fiebre, golpes y pantallas: las dudas que las familias le siguen llevando al pediatra en la semana de su día

Son las diez de la mañana de un martes cualquiera en un consultorio del barrio de Once y la sala de espera ya está completa. Hay una mamá con un bebé en brazos que le toca la frente cada dos minutos, un padre que sostiene la mano de un nene de cinco años con un moretón reciente en la ceja y una abuela que le pregunta a la secretaria si tiene turno antes de las doce. Afuera está nublado, el viento del Plata se mete por la calle y hace ese frío húmedo que obliga a cerrar los abrigos. En la puerta del consultorio, la pediatra revisa la planilla y sonríe: otra mañana llena de preguntas que también son suyas.

Este martes se conmemora el Día Nacional de la Pediatría, una fecha que se instituyó en 1973 durante un Congreso Mundial de Pediatría realizado en la Argentina y que recuerda la fundación de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), ocurrida el 20 de octubre de 1911. La entidad, una de las más antiguas del mundo en su disciplina, nuclea a quienes acompañan el crecimiento desde los primeros días de vida hasta la adolescencia, combinando el seguimiento del niño sano con el diagnóstico cuando aparece una enfermedad.

Fiebre: mirar al nene, no al termómetro

La fiebre sigue siendo la vedette de las consultas. Los pediatras insisten en un punto que parece obvio pero que en la práctica se olvida: lo importante no es el número del termómetro sino el estado general del chico y la causa del cuadro. Un bebé con 38 grados que está irritable pero tolera líquidos merece una observación distinta a la de un nene mayor con la misma temperatura que está connecté, comiendo y jugando. En los más chiquitos, o cuando aparecen señales como decaimiento marcado, dificultad para respirar, llanto inconsolable o manchas en la piel, la consulta no puede esperar.

Golpes en la cabeza y tos: señales para no demorar la consulta

  • Pérdida de conocimiento después de un golpe en la cabeza.
  • Vómitos reiterados o en aumento tras el impacto.
  • Dolor intenso que no calma con las medidas habituales.
  • Somnoliencia inusual o cambios de conducta.
  • Tos o vómitos en los que la familia ya probó medicación de venta libre sin resultados claros.

Sobre la tos y los vómitos, los pediatras remarcan un punto que se repite en las consultas: la automedicación puede sumar riesgos, sobre todo cuando se combinan productos con componentes similares. Muchas veces el problema no es solo el síntoma sino la suma de frascos comprados en la farmacia, cada uno con su principio activo y sus dosis.

"No come nada": cuando la frase se vuelve una preocupación

La frase "no come nada" atraviesa generaciones y se escucha en cualquier cocina del país. Los especialistas aclaran que el apetito varía según la edad, el ritmo de crecimiento y el estado de ánimo o físico del chico, de modo que una selectividad alimentaria puede ser una etapa pasajera o una señal de que algo más profundo está pasando. La consulta ayuda a distinguir una cosa de la otra y, sobre todo, a evitar que la pelea de cada comida se convierta en el centro de la vida familiar.

Pantallas, sueño y bullying: las consultas que se sumaron en los últimos años

A la lista clásica se le incorporaron temas que hasta hace poco no aparecían en el consultorio: el uso de pantallas, la calidad del sueño, el juego al aire libre y las rutinas del hogar. La SAP también viene alertando sobre el bullying y el ciberbullying, que pueden continuar fuera de la escuela a través de chats, redes y videojuegos. Las señales a las que conviene prestar atención son cansancio sin causa clara, dolor abdominal repetido, alteraciones del sueño y cambios de ánimo. La entidad distingue el acoso de un conflicto aislado por tres características: la intención de causar daño, la repetición en el tiempo y la asimetría de poder entre las partes. Lo que para una familia puede parecer "una pavada de chicos", para el nene que lo vive puede estar modificando el sueño, el hambre y hasta las ganas de ir a la escuela.

En la sala de espera del barrio de Once, mientras la pediatra pasa al siguiente paciente, la mamá del bebé le toma la temperatura otra vez: ya no tiene fiebre. El padre del nene con el moretón le muestra la filmación del golpe en la escuela y la abuela guarda el turno para la próxima. Es una mañana común, de preguntas comunes, en una disciplina que hace más de un siglo decidió mirar a la infancia como una etapa que merece su propia medicina y que, cada 20 de octubre, vuelve a recordarnos que criar también se consulta.

TG

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